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 Editoriales: Mayo de 2000, La Escuela debe Educar para la Transformación Social  

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LA ESCUELA DEBE EDUCAR PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL

 

Hay sectores que se apropiaron del poder en este planeta. Ellos defienden sus intereses que son sectarios y poco tienen que ver con los del resto de la sociedad humana. Este sistema "liberal-salvaje" está produciendo cada día una mayor polarización socio-económica con consecuencias denigrantes para amplios sectores (pobreza, marginación, consumismo, etc.).

Las transformaciones educativas que se están llevando a cabo en los países de América Latina son digitadas por estos sectores "intangibles" que manejan el mundo. Por ello es que no podemos esperar más que problemas en cuanto a la aplicación de las mismas ya que su principal objetivo es formar ciudadanos maleables y sin espíritu crítico; que sean capaces de "acomodarse" a un sistema establecido por los grupos de poder y que, según ellos, no se puede cambiar.

Consideramos que no debemos resignarnos a "lidiar" con este sistema reeditándolo en las escuelas. La organización económico-social con su injusta distribución genera una realidad por demás destructora de la dignidad humana. Esta situación se ve reflejada en las características culturales diferenciadas en lo que los sociólogos llaman "sub-culturas" (en el sentido que existen varias culturas dentro de otra nacional).

Lo que sucede es que por un mal intencionado manejo del concepto de "autonomía institucional", se nos dice a los docentes que elijamos los contenidos a enseñar de acuerdo al nivel socio-cultural de los alumnos, que se bajen las expectativas de logros y se "poden" los contenidos conceptuales porque "a esos chicos la cabeza no les da".

No es cuestión que por un mal interpretado "relativismo cultural" aceptemos tales diferencias para "bajar la calidad educativa" cuando somos concientes acerca de una situación que relega a amplios sectores a una vida por demás indigna y hasta no socializada que luego vemos expresada en actos de violencia, decadencia cultural, problemáticas sociales de diverso tipo, etc.

La escuela pública ha tenido siempre la función de educar e instruir a todos los grupos sociales. Es necesario que exista en el país un proyecto educativo con pautas claras en esta cuestión, no para "uniformar" a la sociedad de acuerdo a lineamientos impuestos por ciertos grupos de poder, sino acerca de conocimientos conceptuales y procedimentales necesarios para la vida moderna (o postmoderna o como quieran llamarla) y poder tener acceso a una vida digna PERO en una sociedad más justa, diferente de la actual.

Por ello afirmamos que, como el sistema educativo tiende a reeditar las desigualdades y contradicciones de esta sociedad, los docentes no debemos aceptar ser reproductores de un orden social que no hemos elegido ni buscado y que nos perjudica como ciudadanos y nos denigra como seres humanos.

Si un alumno tiene serias deficiencias en su educación primaria, entonces los docentes de media debemos enseñarles lo básico que todavía no han aprendido y, a partir de allí, guiarlo para que eleve su autoestima y confianza pero también acercándolo a los contenidos que por su edad debe aprender. Paralelamente, presionar al sistema para que no se siga discriminando diciendo que "por ser pobres hay que darles menos contenidos".

El poder político debe iniciar un cambio en la organización económico-social y una campaña nacional para que la educación vuelva a ser un VALOR prioritario en todas las familias, explicar los por qué ya que no es posible seguir con el tema del desprestigio de la escuela que se ve en las actitudes de los políticos y los medios de comunicación con el único fin de hacer que la sociedad acepte la privatización de las escuelas públicas. Los docentes solos no podemos, pero sí DEBEMOS presionar para que comience el cambio.

Saludos.

 

Federico Martín Maglio - mayo de 2000