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 Editoriales: Marzo de 2003, Las Jubilaciones de Docentes  

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LAS JUBILACIONES DE DOCENTES

 

Lamentablemente se están escuchando cada vez más voces que bregan por la jubilación obligatoria de muchos docentes con el único fin de convertir a la docencia en una “bolsa de trabajo”. Dicen que hay que jubilar para que puedan tomar horas y/o diversos cargos los más jóvenes que hoy no consiguen. Pero lo más lamentable de todo, es que también esta barbaridad la expresan personas que dicen ser docentes, algo que, realmente, deja mucho que desear sobre su formación y conocimientos sobre temas que son fundamentales.

A la docencia se debe acceder por la idoneidad (artículo 14 bis de la Constitución Nacional de la República Argentina) y los listados son para poner un orden de mérito. Lo más justo sería tomar los cargos y/u horas por concurso público de oposición y antecedentes; que el aspirante demuestre su capacidad como corresponde.

No obstante estas disquisiciones, considero que tal debate es estéril. Lo que debemos hacer es poner sobre la mesa las verdades que muchos quieren ocultar. Sin más, afirmo que este es un problema de planificación. En los países América latina no se planifica nada y la paradoja está en que hay carreras para dar trabajo porque es políticamente conveniente y no porque realmente hagan falta. Al no haber un proyecto de país tampoco hay un proyecto educativo serio y por ello se producen distorsiones.

Si no hay más trabajo en las escuelas es porque las mismas se están vaciando. La matrícula en toda la provincia “está inflada” de acuerdo a la realidad y la deserción durante el año es altísima como podemos comprobar estos días en la inmensa cantidad de ausentes en la actual etapa de compensación. Esto ocasiona el cierre de muchos cursos.

Entonces, afirmamos que el tema no pasa por cómo repartir trabajo sino por cómo mejorar la educación. De este punto nadie habla, le tienen miedo porque todos saben que es un desastre.

Hay gente que teniendo la edad para jubilarse no quiere hacerlo. ¿Por qué? Porque de jubilarse su salario se reduciría bastante y no le alcanzaría para mantenerse o porque cuando un docente se jubila puede estar hasta 2 años y medio sin cobrar (como le pasó a varios en esta ciudad). Pero hay más. Los docentes transferidos de nación a las provincias (República Argentina) desde 1993 no se han podido jubilar por un problema administrativo entre la nación y las provincias. Hay cientos de docentes que están esperando la jubilación y no les llega. Este es un problema político, no es un problema de los docentes.

Pero hay algo que se olvida y es muy grave. Si una persona no quiere jubilarse porque considera que todavía puede seguir trabajando, se la debería respetar ante cualquier otra cosa ya que se lo ganó; es su derecho y por el derecho a trabajar de unos no se puede obligar a otros a no hacerlo.

El mercado laboral se debe ampliar no repartiendo miseria sino fomentando el desarrollo económico y social. Pero como se verá, en ningún momento se ha planteado esto; ni siquiera lo podemos escuchar de los actuales candidatos de las próximas elecciones presidenciales que, lamentablemente, la mayoría avalan este desquicio iniciado, principalmente, con la Ley Federal de Educación.

Si la realidad fuese diferente (que todos tengan un trabajo digno y bien pago, que seamos un país desarrollado y con alto nivel cultural, sin hambre ni pobreza, etc.) estas discusiones no se producirían. He aquí la principal razón y llamada de atención a los argentinos para que pensemos las reales causas de nuestra realidad. No podemos seguir peleándonos pobres contra pobres.

 

Federico Martín Maglio – marzo 2003