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 Editoriales: Diciembre de 2003, La Democracia y la Educación  

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LA DEMOCRACIA Y LA EDUCACIÓN

En la República Argentina se cumplen 20 años de la vuelta al sistema democrático. Por estas épocas, también se conmemoran una cantidad parecida en otros países como Chile, Uruguay, Bolivia, etc. Es que en estos lares, hemos tenido sistemas de gobierno de acuerdo a la política exterior de Estados Unidos. En la década de 1970 hubo golpes de Estado en todos estos países originados en la política diseñada por Henry Kissinger.

No fue Malvinas, no fue Alfonsín, no fue el Partido Colorado ni el Blanco de Uruguay, etc. ya que todos son simples marionetas de un poder mucho mayor al del pueblo. En los días de las dictaduras, hubo una desaparición de miles de personas en forma planificada desde Washington llamada Plan Cóndor. Su objetivo fue acallar las voces que alertarían acerca del nuevo proyecto para nosotros, los latinoamericanos: Destruir nuestros aparatos productivos y apoderarse de los recursos naturales. La excusa fue la existencia de movimientos guerrilleros de diversas tendencias políticas, pero, en su mayoría, con dirigentes que trabajaban para la C.I.A. (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos).

El problema que tiene el imperio del Tío Sam es cómo evitar que haya nuevas generaciones que por fin denuncien lo que sucede y despierten las conciencias de los pueblos. Realmente, ¿es un problema evitar que surjan nuevas voces?

Ciertamente que sí y por ello, durante la década de 1990 y lo que llevamos de este siglo XXI, se implementan proyectos que tienden a destruir el sistema educativo que es la base de todo desarrollo posterior, ya sea productivo como en las ideas y conciencias de los pueblos.

Estos proyectos están siendo acompañados por sutiles e inmutables campañas ideológicas para convencer a los docentes de que este es el camino correcto. En las recomendaciones del Banco Mundial aparecen claramente ideas en el sentido de querer desplazar a los “viejos docentes” y suplantarlos por nuevos, formados en los Institutos con nuevos planes de estudio que conllevan una idea filosófica de base totalmente descabellada y que los países desarrollados jamás aplicarían.

20 años. ¿De qué?, ¿qué debemos festejar? Nada, absolutamente… nada. Porque las formas de gobierno cambian pero el proceso es el mismo que se inauguró con los golpes de Estado de la década de 1970. Tengamos en claro estas ideas básicas porque, de lo contrario, no tendremos posibilidad de reacción y resistencia ante esta política que nos quiere sojuzgar a los designios de los grupos de poder que, ciertamente, no son el pueblo. De los docentes depende, no vemos que haya otra salida que la educación conciente sobre cómo se mueve realmente el mundo.

Pero también hay que ser concientes que tendremos problemas graves para ejercer nuestra profesión. Según parece, tanto en el ámbito de las escuelas públicas como en el de las escuelas privadas habrá muchos movimientos, no por los concursos docentes, sino por afinidades políticas y por reposicionamiento de distintos sectores privados frente a una eventual embestida del gobierno nacional contra ellos.

La disputa por el poder tendrá en los sucesivos meses una lucha interna en el PJ. duhaldistas y kirchneristas habrán de mostrarse las uñas en procura de posicionarse en cargos de decisión y gestión. Diversos proyectos como la reforma de la Ley Federal de Educación (ya expresado varias veces por Cristina Fernández, esposa del presidente Néstor Kirchner) chocarán contra los estamentos de poder enquistados desde la época del menemismo.

En el ámbito privado, varios sectores están pensando en cómo bajar la subvención a las escuelas privadas. Esto perjudicará a muchas instituciones como la Iglesia Católica. Aquí se están reposicionando para hacer frente a una eventual embestida en este sentido. Considero que habrá cambios en la dirección de diversas inspectorías y en colegios privados de las diversas órdenes para poner allí a simpatizantes y militantes de algún sector político contrario a Kirchner pero dentro del PJ para hacerle frente a proyectos conflictivos. Esto podría redundar en que haya movimientos de personal que serán sumamente polémicos.

Federico Martín Maglio - diciembre de 2003