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 Editoriales: Abril de 2004, La Capacitación Docente  

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LA CAPACITACIÓN DOCENTE

¿Usted se operaría con un cirujano que hace 10 años no hace algún curso de capacitación o que no está al día con los últimos avances científicos? Claro que no. El Estado nacional ¿se ocupa de este tema? No, porque el cirujano es considerado un profesional y toda capacitación corre por su cuenta.

Si trasladamos esta situación a los docentes nos encontramos con grandes diferencias. Por ejemplo, el docente no es considerado un profesional y se le dice al Estado que debe capacitarlo y, además, en forma gratuita. Los gremios agregan que la capacitación debe ser en horarios de trabajo que se traducen en más licencias. Cuando un cirujano se capacita, lo paga él mismo y en esos días no atiende el consultorio (por ende, no tiene ingresos).

A toda la sociedad le conviene tener cirujanos capacitados pero jamás escuché decir que el Estado debe ocuparse de su capacitación. Sí se ha escuchado infinidad de veces lo contrario en el caso docente. Lo mismo puede extenderse respecto de otras profesiones como abogados, economistas, psicólogos, etc.

El dinero que gana un "profesional" es supuestamente mucho mayor que el de un "docente" y por ello puede pagarse la capacitación incluso sin tener entradas en tales días. Y el docente tiene entradas menores de dinero a ellos ya que depende del humor estatal en política educativa.

El docente que quiere capacitarse se ha encontrado estos últimos 10 años con graves inconvenientes. El Estado argentino ha implementado la Red Federal de Capacitación Docente y todos los cursos avalados por este organismo otorgan puntaje. Los otros no. Sucede que la gran mayoría de estas capacitaciones han sido terriblemente malas y las que hubo fueron muy escasas en relación con las necesidades. Muchos docentes emprendieron capacitaciones pagas por fuera de la Red que, milagrosamente, obtuvieron el visto bueno para otorgar puntajes. Muchas universidades privadas han lucrado con esta realidad de un modo que avergüenza hasta al menos informado.

Esta situación se agrava cuando vemos que muchos docentes no pueden capacitarse no sólo por no tener el dinero necesario, sino también el tiempo. Las licencias han sido restringidas en este punto de la capacitación. ¿Cómo pedirle a un docente que cobra 400 $ mensuales que pague una capacitación de 60 $, 100 $ o más mensuales? ¿Cómo pedirle a un docente con 2 cargos que se capacite, en qué tiempo? Una docente debe atender sus cargos en educación y luego atender su casa, su familia y, encima, capacitarse sin licencia.

Este panorama, muy resumido, nos está mostrando dos cosas. a) La sociedad no mira al docente como un profesional pero le exige ser el mejor en su trabajo. b) Al Estado no le interesa mejorar la educación.

Si miramos esta situación como un sistema, veremos claramente que el mismo está degradando la profesionalidad y el alto nivel académico y profesional en ejercicio. ¿Al Estado no le interesa tener médicos, psicólogos, abogados, ingenieros, arquitectos ni docentes del mejor nivel posible? Tampoco se trata de recargarle al Estado la responsabilidad de capacitar a todo el mundo, pero sí se trata de tener legislación que contemple la capacitación de todos en diversas circunstancias, salarios docentes dignos y un severo control de la calidad de las capacitaciones para no otorgar altos puntajes a cursos ridículos o ningún puntaje a diversas instancias que sí valen la pena.

Lamentablemente la politiquería barata ha entrado también en este tema. Se otorgan altos puntajes por participar en eventos organizados por el partido político oficialista y nada a la publicación de un libro.

Como ciudadano, quiero ser atendido por profesionales de primer nivel y como docente profesional quiero siempre estar estudiando. Para ello, se necesita tiempo institucionalizado y organismos de control serios y responsables. Sólo se logrará modificando la legislación y la política educativa en forma conjunta.

Federico Martín Maglio - abril de 2004