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 18 de diciembre, Asalto a los supermercados  

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DIARIO PÁGINA 12, 18 DE DICIEMBRE DE 2001

EN QUILMES SE PRODUJO EL MAYOR CONFLICTO, CON PIQUETES PIDIENDO BOLSAS
El reclamo de comida llega a Buenos Aires

El argumento siempre es el mismo: que no tienen nada que poner en la mesa las próximas navidades. Pero la novedad es geográfica. Los reclamos por alimentos llegaron al Gran Buenos Aires donde miles de personas rodearon cuatro supermercados hasta que el gobierno provincial les prometió planes Trabajar y algo de comida. También hubo tensión en Mendoza, Salta y Concordia y en Rosario la policía se enfrentó con los indigentes.
 

 

Después de los saqueos del fin de semana, la situación es cada vez más frágil en Concordia, Rosario y Mendoza, pero la novedad más importante es que los conflictos por la falta de alimentos llegaron al Gran Buenos Aires. Grupos de desocupados se concentraron frente a los supermercados Auchán, Makro, Vital y Carrefour de Quilmes, y las protestas sólo se desactivaron mediante promesas de envío de comida y el pago de planes Trabajar. Mientras tanto, el Ministerio de Desarrollo Social dispuso enviar 200 mil kilos de comida para las zonas en conflicto, apostando a enfriar los ánimos.
En Concordia, escenario de copamiento de negocios durante los últimos días, dos mil personas se instalaron en la playa de estacionamiento del supermercado Norte. La tensión sólo comenzó a aflojar cuando el director de Asistencia Social provincial, Héctor Londra, informó que 8 mil familias de la ciudad recibirán ayuda del gobierno entrerriano.
En Mendoza, los saqueos se evitaron a duras penas. En la capital provincial y en las localidades de Las Heras y Guaymallén, la policía frustró los intentos de distintos grupos que intentaron ingresar a los supermercados. Según fuentes policiales, hubo 15 personas detenidas por estos hechos, entre los cuales están dos militantes peronistas vinculados a un concejal de esa fuerza. En Salta, donde muchos recuerdan los piquetes de Tartagal y General Mosconi, se redobló la presencia policial en los supermercados de la capital, y en Rosario los pedidos fueron reprimidos a balazos (ver aparte).
El Ministerio de Seguridad bonaerense aseguraba manejar un informe de inteligencia que advertía que se iban a multiplicar los reclamos por alimentos. El fantasma de los saqueos asusta al Gobierno nacional, porque le recuerda los últimos meses de Raúl Alfonsín en 1989, pero también a Carlos Ruckauf. Además del informe que posee el ministro Juan José Alvarez, el vicegobernador Felipe Solá negocia con los hipermercados la distribución de bolsas de comida junto a la Corriente Clasista Combativa (CCC), para ahuyentar posibles desbordes. Sin embargo, el problema se presenta con aquellos pobres no encuadrados en esa organización.
Precisamente ayer fue la Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón la protagonista de la protesta en Quilmes, ciudad gobernada por el aliancista Fernando Geronés. Unas dos mil personas exigieron comida frente al supermercado Auchán. Luego fueron al Carrefour de la Avenida Calchaquí, en donde permanecieron hasta el atardecer. La CTD es un grupo mucho más intransigente que la CCC y que la Federación de Tierra y Vivienda que conduce Luis D’Elía, a quienes aquella acusa de ser una “burocracia piquetera”.
En Quilmes, recién cerca de las 20 una asamblea de los desocupados decidió aceptar la propuesta tripartita hecha por la Nación, el gobierno bonaerense y los supermercados: que se distribuyan entre los manifestantes 3 mil bolsones de alimentos frescos de 20 kilos cada uno, y que el viernes se salden los pagos adeudados por los planes Trabajar.
“Es una situación gravísima la que se vive por la situación económica, por la recesión, en resumen, por el estado de necesidades básicas que no están satisfechas”, dijo el sacerdote y dirigente de la CTD Alberto Spagnolo.” Hace seis meses que venimos reclamando alimentos y no tenemos respuestas a los reclamos; seguimos sin un plan alimentario en serio”, agregó.
Pero el tema no está cerrado. “Si no se cumple con lo acordado, el miércoles estaremos con el plan de lucha nuevamente en la calle”, señaló Spagnolo, y advirtió que “si el Gobierno y la clase política siguen sin oír los reclamos de los pobres y los desocupados, desgraciadamente, estamos yendo hacia estallidos sociales mucho más graves aún antes de fin de año”.
En el Carrefour de Avellaneda, un distrito donde es intendente el frepasista Oscar Laborde, cerraron sus puertas a las 18, ante la presenciade grupos de desocupados que también pedían comida. Al levantarse la protesta en Quilmes, ellos hicieron lo mismo.
“Es muy difícil que tanto la provincia como la Nación cumplan con lo que pedimos”, asumía un colaborador de la CTD. “Por lo tanto, lo más probable es que el miércoles volvamos a reclamar”, decía, en sintonía con Spagnolo.
Por su parte, el Gobierno nacional observa con creciente preocupación el encadenamiento de protestas. Saben que las deudas que todavía mantiene con las provincias es uno de los causantes del problema. Ante ese panorama, el Ejecutivo apuesta a que el envío de comida y la regularización de los pagos de los planes Trabajar puedan descomprimir la situación. Además, confían en que la decisión de Domingo Cavallo de permitir extraer 500 pesos más de las cuentas bancarias de sueldos inyecte efectivo y se calmen algo los ánimos.
Con los saqueos del fin de semana dando vueltas en el ambiente, el Gobierno apostó a la promesa de enviar alimentos a las provincias en conflicto a través del Desarrollo Social. Según informaron en esa cartera, Sartor dispuso mandar 200 mil kilos de comida a Santa Fe, Entre Ríos y Mendoza. Precisamente ayer el ministro estuvo reunido por la tarde con el gobernador mendocino, Roberto Iglesias, mantuvo contactos telefónicos con el mandatario entrerriano Sergio Montiel, y hoy tiene previsto recibir al mediodía al santafesino Carlos Reutemann.
El ministro de Trabajo, José Dumón, había revelado que las instrucciones de Fernando de la Rúa son “colaborar codo a codo con las provincias que tienen problemas”.

Una misteriosa presencia militar

Los saqueos del último fin de semana, y los pedidos de alimentos en el Gran Buenos Aires, ya inquietaron a los supermercadistas. Los máximos directivos de la Cámara Argentina de Supermercados y de la Federación Argentina de Supermercados se reunieron ayer, y según dejaron trascender mostraron su “preocupación” ante el cuadro en todo el país. Hoy tratarán de tomar una postura unificada para hacer frente a los reclamos, que, calculan, se extenderán en estos días previos a las Fiestas. En Rosario, Página/12 estableció que la salida fue la integración de un comité de crisis con representantes del gobierno nacional, provincial y municipal; miembros de las fuerzas de seguridad, de Cáritas y otras instituciones intermedias, además de propietarios de supermercados. Inexplicablemente participaron oficiales del Segundo Cuerpo de Ejército, que no cumple ninguna función de seguridad interna. Al hablar del resto de los participantes, el intendente Hermes Binner destacó la conformación del comité de crisis porque “es una demostración de la actitud madura que tienen las entidades representativas de la ciudad para abordar el problema de acuerdo a la magnitud de la realidad. En conjunto hemos decidido aportar a todos estos sectores que hoy están padeciendo las mayores consecuencias de este sistema económico. Por eso apelamos a todas las instituciones sociales porque tenemos que respetar el padrón único de beneficiarios. Hay un acuerdo con los supermercadistas para que ellos no entreguen la ayuda alimentaria en forma individual y sí lo hagan en forma solidaria a través de los canales ya establecidos en la red junto a las instituciones sociales”.

RESULTADO EN ROSARIO POR UN RECLAMO DE ALIMENTOS
Balas, tiros, piedras y un perro

Por José Maggi
Desde Rosario

Un reclamo barrial por entrega de alimentos en Empalme Graneros provocó ayer una brutal represión policial. Los episodios ocurrieron a las 16 en Avenida de la Travesía y Génova cuando alrededor de un centenar de vecinos de un asentamiento cercano quemaron cubiertas y cortaron el tránsito. Los manifestantes, que se habían congregado a las 11 ante una supuesta promesa de entrega de bolsones, terminaron reprimidos ferozmente por las fuerzas policiales, quienes dispararon sus armas con cartuchos antitumulto y gases lacrimógenos. De la refriega resultaron gran cantidad de heridos por balas de goma, uno de ellos con 22 impactos en su cuerpo, y tres policías lesionados por piedras, uno de los cuales además fue mordido por un perro.
El delegado del Ministerio de Gobierno de Santa Fe, Osvaldo Turco, llegó hasta el lugar y adelantó que informó al ministro sobre lo que definió como “excesos”. Y con brutal sinceridad le dijo a Página/12 que estaba allí “para evitar que caguen a palos a la gente”. Merced a su intermediación, pasadas las 18 llegaron camiones con 200 cajas de alimentos de Promoción Comunitaria provincial, y otras 250 de la Secretaría de Promoción Social de la Municipalidad.
En rigor la protesta había comenzado el viernes cuando un número similar de personas cortó el tránsito en la misma esquina, para reclamar bolsones de alimentos. Pero en aquella oportunidad la protesta no tuvo mayores resultados.
La gente se agolpó ayer nuevamente antes del mediodía, ante una supuesta promesa de entrega, y los ánimos se fueron caldeando con el correr de las horas. A las 16, cuando el choque cuerpo a cuerpo aparecía inevitable, todo se desmadró de golpe. Primero fue un disparo al aire, pero los restantes fueron directo al cuerpo. Los efectivos hicieron velozmente más de cien metros por Travesía persiguiendo mujeres, niños y adolescentes que corrían en dirección al caserío de chapas. Los más osados respondieron recogiendo piedras en su camino, que lanzaban a sus perseguidores. Pero cuando las mujeres llegaron a los pasillos de la villa buscando resguardo, comenzaron a escucharse disparos de armas de fuego. El sonido puso en jaque a los efectivos, que siguieron corriendo con gran velocidad pero en dirección contraria, tratando de parapetarse en una construcción cercana en medio de la avenida. Una camioneta ubicada a unos cien metros de frente al tiroteo terminó con dos impactos en su carrocería.
En medio de la revuelta, tres policías debieron ser auxiliados por sus pares, lesionados por la pedrada. Pero uno de ellos se llevó la peor parte. Cuando era arrastrado por sus compañeros para recibir asistencia, un perro se prendió de su pantorrilla, que no soltó por largo rato a pesar del esfuerzo de la víctima.
Desde el otro lado se contabilizó una veintena de heridos por los perdigones de goma. Uno de ellos es Pablo, de 31 años, quien habita una vivienda en Juan José Paso y las vías. “Un policía me pegó un tiro en la nuca con la escopeta y después me disparó de cerca, a menos de medio metro, tres o cuatro tiros con el arma”, dijo. Lo acompañaba Carlos Mieres, miembro de una cooperativa de cartoneros ubicada en Carrasco 2075, que el último viernes organizó una protesta frente al Palacio de los Leones. “Estamos moviéndonos por las cajas porque no queremos salir a saquear ni nada eso, porque sino puede pasar esto”. Otro dato que revela la dimensión de la crisis es que de las 70 cajas logradas tras la marcha de protesta, solo veinte llegaron a manos de los cirujas, “porque había gente desocupada que esperó el camión y se llevaron el resto”, reveló Mieres.
Luego de la feroz represión se hizo presente Osvaldo Turco, delegado del ministro Lorenzo Domínguez en Rosario. El funcionario tuvo que escuchar los reclamos a viva voz de las mujeres que habían sufrido losimpactos de perdigones en su cuerpo, y los efectos de los gases lacrimógenos. También plantearon la libertad de dos jóvenes detenidos durante la revuelta.
Una hora después llegaron los bolsones de comida, de la provincia y la municipalidad. Fueron 250 cajas, que forman parte de las 20 mil que se comprometieron a donar empresas privadas de Rosario.