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 31 de diciembre, Las claves del juego peronista  

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DIARIO CLARÍN, 31 DE DICIEMBRE DE 2001

LA CRISIS DEL NUEVO GOBIERNO: EL ESCENARIO QUE SE ABRE CON LA RENUNCIA DE RODRIGUEZ SAA
Las claves del juego peronista
La pelea abierta ahora en el peronismo por la sucesión presidencial tiene actores definidos. Ruckauf, Duhalde y De la Sota serán los protagonistas de esa pulseada. Una incógnita: si habrá o no elección.

Carlos Eichelbaum. DE LA REDACCION DE CLARIN.

El acto que empieza ya mismo tiene protagonistas, contendientes definidos: José Manuel de la Sota, Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf. Si la tendencia a la "tupacamarización" del justicialismo era indimulable desde hace tiempo, el proceso que culminó ayer con la renuncia de Adolfo Rodríguez Saá a la presidencia, apenas 7 días después de haber asumido, la potenció hasta el infinito. Tanto como la perplejidad, el desconcierto de quienes decidieron en estos días generar permanentes operaciones de unos contra otros.

El discurso con el que Rodríguez Saá anunció su dimisión decidió sin inocencia blanquear esa realidad con durísimas acusaciones contra de la Sota, los otros gobernadores que no concurrieron a la "cumbre" que convocó en Chapadmalal y a los senadores y diputados de su partido, los mismos que horas antes habían dejado trascender que el propio Gobierno había facilitado el ataque al Congreso durante las protestas del sábado.

Quienes acompañaron hasta el final a Rodríguez Saá, los gobernadores "chicos" más ligados al menemismo y Ramón Puerta, llevaron ese blanqueo a la práctica: se negaron incluso a hacerse cargo de las consecuencias institucionales más inmediatas de la nueva renuncia.

Ahora, frente a una sociedad que muestra cada vez más disposición a intervenir directamente en la escena, se anuncia el nuevo eje de la pelea interna.

Todo pintaba, anoche, para que los polos del enfrentamiento se configuren con Eduardo Duhalde o Carlos Ruckauf en uno de ellos, con la propuesta de que uno de ellos sea elegido presidente en una nueva Asamblea Legislativa, pero para quedarse hasta el 2003, y en la otra De la Sota, con la renovada exigencia de que se convoque "cuanto antes", y no ya el 3 de marzo, a elecciones presidenciales.

Es posible que en esa postura De la Sota aparezca acompañado por Néstor Kirchner. Aunque el gobernador santacruceño, tan deseoso de competir electoralmente como el cordobés, cree que nada tendrá sentido sin un fuerte sinceramiento inmediato de las causas, y los culpables, de la desmonetización, la desaparición de la moneda, de la economía argentina, sinceramiento que exige incluso aunque implique la caída de algunos bancos y el procesamiento de los banqueros.

El planteo de Kirchner, y la acusación conceptualmente más contundente del discurso de renuncia de Rodríguez Saá, aquella en la que unió la actitud de sus contendores internos con la de los "lobos o lobbies" del poder económico, podrían tal vez abrir la puerta a un eje de explicación del mapa que mostrará el justicialismo en estos días que amenazan ser cada uno más caliente que el anterior.

Pero los posicionamientos políticos, menos dependientes de la mecánica de la puja por los espacios de poder, no son fáciles de determinar en el justicialismo.

Rodríguez Saá, por ejemplo, cuestionó los lobbies del poder económico, pero lo hizo acompañado por varios de los dirigentes de más duradera fidelidad con el menemismo, la cara más simpática que tuvo en su historia el PJ para esos factores de poder. El gobernador riojano Angel Maza, uno de los que rodeaba al puntano cuando leía su discurso, había insistido ante la prensa en que una de las exigencias básicas de cualquier plan de gestión es la protección del sistema financiero.

Tal vez por eso, después, Kirchner había caracterizado la gestión de siete días de Rodríguez Saá como la del "retorno al populismo de los 30, después del conservadurismo de los 30 del gobierno de Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo".

Anoche, cuando las renuncias de Rodríguez Saá y de Puerta ya estaban resueltas, las posturas en el justicialismo parecían encaminarse a una diferenciación más bien operativa:

· Duhalde y Ruckauf, el PJ bonaerense, optaban por proponerse como pilotos de la crisis, pero con la exigencia de que esa misión tenga un plazo de dos años y, en lo posible, tenga el acompañamiento de una suerte de nuevo Gran Acuerdo Nacional entre los principales partidos políticos (el radicalismo), las representaciones empresariales, el sindicalismo afín y la Iglesia.

· De la Sota prefiere elecciones inmediatas, en lo posible avaladas por esos mismos sectores, y con la pretensión de convertirse en el candidato confiable para los factores de poder.

· Kirchner, otro precandidato con perspectivas según las encuestas, coincide en el pedido de las elecciones. Pero sustentadas en un proceso de reformulación estructural, actitud que lo muestra más bien en la intención de ser el representante de los sectores, incluso de una porción no peronista, que cuestiona radicalmente el modelo de país de las últimas décadas.

· Tras la experiencia de Rodríguez Saá, el paradigma promedio de los gobernadores "chicos" del PJ insinúa en cambio una actitud de paso al costado, tal vez con la especulación de que, ahora, del costo de la crisis se hagan cargo los "grandes". Tal vez por allí también transiten Carlos Menem y el santafesino Carlos Reutemann.