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 Estados Unidos contra el Mundo, de Abel Montero  

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ESTADOS UNIDOS CONTRA EL MUNDO

Abel Montero

23 de marzo de 2003

Lo que estamos viendo no es una guerra: es una masacre. ¡Con qué impunidad los aviones americanos bombardean Bagdad una y otra vez! ¿Dónde están las mortíferas armas de destrucción masiva, las bombas nucleares que Bush ponía como pretexto para invadir y desarmar a Irak? Lo que vemos en nuestras pantallas caseras son soldados mal pertrechados, casi hambrientos, enfrentando aviones, helicópteros y tanques de alta tecnología, contra los que el pueblo iraquí no puede hacer nada más que llenarse de ira y dejarse matar. ¿Saben ustedes cuántas vidas iraquíes cegó la pasada “Tormenta del Desierto”, de Bush padre? Más de cien mil. ¿Saben cuántos americanos murieron en aquella masacre? ¡DOCE! La mayoría de ellos en accidentes. ¿Cuántos muertos habrá ahora que los Estados Unidos atacan ciudades y planean tomar Bagdad?

Mucha gente protesta en todo el mundo. La mayoría calla. El Papa sufre y clama por la paz. México defiende con valor sus principios de no intervención y solución pacífica de las controversias. Según encuestas, el 85% de los mexicanos rechaza la violencia, en tanto el 85% de los americanos la apoya. Es increíble. ¿Cómo un loco como Bush ha podido convencer (al estilo Hitler) a la gran mayoría de los ciudadanos norteamericanos? ¡Vaya poder de la ambición y de los medios!

Nuestras mujeres tienen miedo. Nuestros niños presencian escenas bélicas que no les hacen ningún bien. Se teme que esta invasión abusiva empeore la crisis económica mundial que ya lleva varios años. La guerra está costando ¡cien mil millones de dólares, solo durante el primer mes! Eso constituye un derroche de fondos que, necesariamente, desbalanceará aún más las finanzas estadounidenses. Con ese dinero se podría alimentar durante muchísimos años a todos los niños hambrientos del mundo.

En apariencia esta masacre tiene como fin quedarse con el petróleo, aunque el pretexto sea “liberar al pueblo de Irak” y tumbar a un dictador. ¿Cuántos otros dictadores hay ahora más cerca de Estados Unidos que Hussein? ¿A cuántos de ellos no han protegido antes? Hace veinte años Saddam fue armado por los mismos americanos para que luchara contra el Irán de Jomeini, igual que armaron a Osama Bin Laden contra Rusia. ¿Alguien cree todavía, como Bush, que así acabará con el terrorismo?

La verdadera causa de esta invasión tiene motivos más profundos, y puede llevar a consecuencias más desastrosas. Ahora que ya no está la Unión Soviética para hacer contrapeso al poderío yanqui, Bush quiere demostrar que puede mandar y hacer lo que se le antoje en cualquier lugar del mundo. Pero tiene enfrente a la Unión Europea, que está alcanzando grandes éxitos en lo económico y hasta en lo político. Cada vez más países se le afilian, como Turquía y Grecia. Francia y Alemania dieron la cara, junto con México, China y Rusia para oponerse a la ambición americana. De modo que el verdadero peligro está en que se desate la Tercera Guerra Mundial: Estados Unidos contra Europa.

¿Hasta cuándo terminará la masacre? Nadie lo sabe. Lo que muchos desean (pero no los iraquíes) es que ésto termine rápido. Mientras tanto, el Santo Padre continuará clamando y orando por la paz; millones de ciudadanos seguirán con sus protestas callejeras; la inquietud y la inestabilidad mantendrán altas nuestras preocupaciones. Asistiremos al nacimiento de un nuevo mundo. ¿Cómo queremos que sea el mundo de nuestros niños? Seamos actores, no espectadores.