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 Estados Unidos quiere dominar al mundo, entrevista a Noam Chomsky  

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Diario Clarín Suplemento Zona, domingo 16 de marzo:
EL MUNDO: ENTREVISTA A NOAM CHOMSKY
"EE.UU. quiere dominar el mundo"

 El lingüista e intelectual crítico estadounidense Noam Chomsky cree que el objetivo último de la guerra es demostrar al mundo que EE.UU. tiene la hegemonía militar.

 

--- ¿La guerra es inevitable?

—Me temo que estén haciendo lo posible para que sea imposible dar marcha atrás. Si Hans Blix dijera la semana que viene que no hay ni siquiera una navajita de bolsillo en todo el territorio iraquí, daría lo mismo. La Administración norteamericana lo dijo claramente. Lo que quieren es un cambio de régimen. Lo de la ONU es una farsa.

—¿Por qué Tony Blair y José María Aznar se juegan su apoyo político siguiendo a Estados Unidos?

—Son casos distintos. El Reino Unido se resignó tras la Segunda Guerra Mundial a ser el "socio menor" de EE.UU., como dijo entonces el Foreign Office. Da lo mismo el grado de humillación que sufre o las barbaridades que tiene que cometer. La alternativa es unirse a Europa y ser un país del montón. España es distinta. A mi juicio —igual que en el caso de Berlusconi—, es puro oportunismo. Prefieren posicionarse al lado del capo de la mafia que hacer caso al 85 por ciento de su población. No vamos a perder tiempo con la idea de que son grandes estadistas que sacrifican votos por una convicción. Es una elección sencilla: te alineas con el poder o con la democracia. Y eligieron el poder.

—A diferencia, por caso, de Turquía...

—Lo que hizo el gobierno turco es extraordinario y muchos gobiernos occidentales deberían sentirse humillados y avergonzados por el ejemplo de compromiso democrático que acaba de darse en Turquía. El 95 por ciento de los turcos está en contra de la guerra y el Parlamento y el Gobierno les hicieron caso. Esto se llama democracia. Pero soy escéptico sobre la posibilidad de que se les deje seguir en su oposición. De alguna manera EE.UU. les obligará a aceptar. Primero, tiene grandes armas económicas. Y segundo, aunque Turquía formalmente es una democracia, sigue bajo un régimen militar.

—¿Se refiere a un golpe?

—No creo que sea necesario. El sistema de poder y seguridad en Turquía ya está diseñado para que los militares puedan imponerse a las decisiones del gobierno. Es más, el ejército turco se sentirá muy preocupado si EE.UU. les amenaza con dar su apoyo a una mayor autonomía para los 4 millones de kurdos en el nordeste de Irak. Turquía tiene 50 millones de kurdos y el ejército quiere ampliar la ocupación militar del norte de Irak. Recuerde que en los años 80 EE.UU. y Turquía perpetraron una de las peores atrocidades contra los kurdos y los resultados aún son visibles en los barrios pobres de Estambul, que están llenos de kurdos que huyeron a la ciudad. La mayoría aplastante de los kurdos turcos está en contra de la guerra porque piensa que en ese contexto se reproducirá la represión. No es un miedo infundado.

—¿Esta guerra es por el petróleo?

—El petróleo es un factor importante. Pero ya hace tiempo —80 años quizás— que el crudo es una fuerza motora en la política exterior de EE.UU., así que debe de haber otros factores. Primero, consideraciones políticas domésticas. En el sistema de propaganda de Estados Unidos, Saddam Hussein pasaba en septiembre de ser un tipo malo a ser una amenaza para la existencia de EE.UU.. De repente, los sondeos de opinión empezaron a incluir la pregunta: "¿Piensa usted que Saddam Hussein es una amenaza inmediata?" Desde entonces casi dos tercios de la población piensa que si no paramos a Saddam hoy, nos va a matar mañana. Curiosamente, el pueblo estadounidense es el único del mundo —con la excepción del mismo pueblo iraquí— que tiene ese miedo a Hussein. En países vecinos como Kuwait e Irán se le desprecia, pero no se le tiene miedo. ¿Qué pasó en septiembre de 2002? Se celebraron las elecciones legislativas en EE.UU.. La Administración tenía que evitar que cuestiones como Enron, las pensiones o el paro fuesen temas electorales. Y cuando tiene miedo, la gente busca el cobijo del poder. Esto la Administración lo sabe de sobra. Ya lo hicieron en los ochenta. Eche un vistazo a sus currículos. Son todos hombres de la Administración Reagan y de la de Bush padre. En 1981 lo primero que hizo Reagan fue declarar una guerra contra el terror. Nos dijeron que había terroristas libios sueltos en Washington, que los rusos nos iban a bombardear desde una base aérea en la isla Granada, que fue invadida. Luego dijeron que los sandinistas nicaragüenses estaban a sólo dos días de marcha de Texas y declararon un estado nacional de emergencia porque la seguridad nacional estaba supuestamente amenazada por Nicaragua... Pero hay otra explicación. Existe una nueva política global expresada abiertamente en el National Strategy Report de octubre. Este explica que, dado que EE.UU. tiene un poder mayor que el resto del mundo en cuanto a los medios de violencia, debe usarlo para garantizar el dominio del mundo ahora y para siempre. No lo digo yo, sino ellos, en el informe. Hasta explican que habrá que actuar preventivamente para que nadie desafíe ese poder. El objetivo de nuevo es que el mundo entero tenga miedo. Y una forma de hacerlo es atacar un país indefenso.

—¿Y las armas de destrucción masiva?

—Esta política aumenta, no disminuye, el riesgo de que proliferen las armas de destrucción masiva y también aumenta el riesgo de terror en EE.UU.. La Administración lo sabe tanto como la CIA. Pero les da lo mismo. Creen —tal vez con razón— que sus recursos de violencia son tan grandes que da lo mismo lo que se diga.

—Michael Ignatieff (de la Universidad de Harvard, al igual que Chomsky) acaba de publicar una defensa de lo que él denomina el "imperio estadounidense" que dice que es el único policía global capaz de evitar el conflicto. ¿Qué le parece?

—Más o menos lo mismo que los intelectuales nazis, que decían exactamente eso sobre Alemania. Miremos el pasado. ¿El imperio de EE.UU. ha garantizado la paz, la democracia y el orden? ¿En América latina, por ejemplo? En esa región EE.UU. ejerció su voluntad más que en ninguna otra del mundo sin la molestia de Europa o Rusia. Ignatieff hasta dice que en Vietnam hubo un "conflicto trágico" entre dos métodos de "construir una nación", entre EE.UU. y los vietnamitas del norte. ¿Fue así? Si fuera así, ¿cómo es que Vietnam del Sur fue el principal objetivo de los bombardeos estadounidenses? Luego dice que el factor clave que determinará si es justificable la guerra en Irak es el conflicto en Palestina. Por tanto —dice—, EE.UU. debe garantizar una resolución diplomática de ese conflicto. Pero veamos, existen las hemerotecas. Durante 25 años EE.UU. bloqueó unilateralmente la resolución diplomática del conflicto palestino—israelí. ¿Qué sentido tiene decir ahora que tiene que intervenir para resolverlo?

—¿Cuál debe ser la respuesta de los periodistas ante la propuesta de Donald Rumsfeld de "incrustar" a mil reporteros en las filas de las tropas estadounidenses?

—Rumsfeld cuenta con que esta guerra sólo va a durar unos días y es probable que tenga razón. Esto no puede llamarse guerra. Es un país del Tercer Mundo contra EE.UU. y el Reino Unido, las dos potencias militares más grandes de la historia. La cuestión es: ¿qué clase de masacre va a ser? Rumsfeld calcula tal vez con acierto que será muy corta y, por tanto, por qué no llevar a los periodistas. Dicho esto, ningún periodista serio lo aceptaría.