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 Es el Euro, ¡Estúpido!, de Jorge Hernández Fonseca  

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ES EL EURO, ¡ESTÚPIDO!
Jorge Hernández Fonseca

Colaborador de "CubaNuestra" radicado en Brasil

21 de Febrero de 2003

 

Está en curso una nueva guerra mundial. No es de musulmanes contra cristianos como se nos dijo, es nada menos que entre Estados Unidos y la Unión Europea, con la diferencia - por suerte para ambos - que las bombas caerán sobre Irak, país que sólo tiene que ver con el problema de una manera periférica y secundaria, pero desgraciadamente fatal.

De nada sirve apelar al buen senso de Francia y Alemania para que comprendan los objetivos defensivos de los norteamericanos con su guerra supuestamente preventiva, son ellos los contendientes principales del conflicto contra Estados Unidos y no habrá arreglos.

Esta guerra no es de conquista, ni siquiera es por el petróleo como se especula, es una guerra en la cual se está luchando por la definición del líder económico y financiero del mundo en el siglo que se inicia, ni más ni menos. Hasta el presente las guerras habían sido deflagradas por razones tangibles: territorio, petróleo, metales; ahora estamos frente a una guerra por símbolos, aquellos en forma de papel acuñado en colores y arabescos, con grandes números impresos: es la Guerra de las Monedas, Euro vs. Dólar y sus efectos se sienten en todo el mundo con recesión y desempleo, entre otros síntomas tangibles del conflicto en curso.

La confrontación comenzó tres años antes, discretamente, cuando Europa decidió abrazar el Euro como moneda única de la Unión Europea a pesar de las reticencias de una Inglaterra conservadora ante los cambios y alentada por los Estados Unidos a continuar con la libra esterlina para restar importancia a lo que se veía entonces sólo como un movimiento monetario - resta soberanía, se dijo - pero sin mayores consecuencias reales. ¡Estaban equivocados!

La segunda gran movida de la guerra actual se dio cuando Europa convenció a un Sadán Jussein resentido con Norteamérica - en Noviembre del 2000 - a abrazar el Euro como la divisa con que Irak comercializaría su petróleo en adelante, basado en que Europa era su principal cliente y a cambio de beneficiosos contratos en inversiones petroleras. Irak estaba sometido a las sanciones de la ONU y sólo vendía un mínimo de crudo para comprar alimentos, por lo que la adopción del Euro por Irak en la época pasó inadvertido para Estados Unidos.

Posteriormente en 2001, los 10 mil millones de Dólares que Sadán tenía congelados en bancos de Nueva York - vigilados de cerca por la ONU - fueron convertirlos en Euros, seguido por la posterior conversión de todas las reservas de Irak, depositados en sus bancos en forma de Dólares, haciendo en la época - aparentemente - un mal negocio. El Euro valía 82 centavos de Dólar y la moneda norteamericana se valorizaba sobre el Euro a paso lento pero constante.

Entonces sobrevino el tercer y más importante golpe de esta guerra hasta el presente, el fatídico 11S. Siendo justos, en este acto bárbaro Europa no tuvo participación de ningún tipo; fueron circunstancias externas asociadas al terrorismo internacional y ajenas Viejo Continente, lo que obligó Estados Unidos a iniciar las primeras acciones bélicas antiterroristas en Asia, con una rápida guerra en Afganistán, dejando en su país un penoso sentimiento de vulnerabilidad.

El Euro, de la noche a la mañana se valorizó frente al Dólar y Sadán ganó de repente ríos de dinero. De aquí una primera interrogante directa relacionada con las bombas que caerán en Irak: ¿Tenía Sadán información privilegiada sobre los ataques y por eso se arriesgó a hacer la conversión de sus reservas llevándolas a Euro?. La respuesta bien vale una guerra.

El avance del Euro no se detuvo y pasó a valer un Dólar, esta vez por factores también ajenos al Viejo Continente. Grandes corporaciones norteamericanas falsificaron sus balances y provocaron la mayor crisis de confianza de que se tienen noticias desde el crack del 1929, lo que facilitó el trabajo europeo convenciendo adicionalmente a Irán para que pasara a usar el Euro en sus transacciones con Europa, seguido inmediatamente por Corea del Norte.

En 2002 los miembros de la OPEP - con un Hugo Chávez eufórico - comenzaron a discutir seriamente la utilización del Euro en las ventas de petróleo, decisión que afectaría fuertemente el esquema monetario mundial actual con un único perjudicado: los Estados Unidos.

La Unión Europea - recientemente ampliada - en los próximos cinco años generará un PIB de 10 billones de dólares, equivalente al PIB norteamericano. Cuando adicionalmente Inglaterra adopte el Euro - cuestión de tiempo - Irak (si escapa ileso) se libere de sus sanciones pasando a producir el petróleo de que es capaz y la OPEP adopte definitivamente el Euro en el comercio de petróleo, el Banco Central Europeo se sobrepondrá con creces al FED norteamericano en valores totales expresados en una sola moneda - el Euro - y el Dólar cederá su lugar de honor como divisa internacional y con ello los privilegios de sus actuales dueños y emisores.

Estados Unidos por su parte no quiere perder su liderazgo monetario precisamente ahora, que ha incrementado enormemente su déficit en la balanza comercial, financiables con las entradas que recibirá como depósitos externos en su moneda, fenómeno que disminuiría en caso de materializarse la supremacía del Euro. Si Europa consiguiera que todos los petrodólares se convirtieran en petroeuros, la economía estadounidense sufriría consecuencias graves, reacomodándose después a una Europa dictando las reglas del juego en materia monetaria.

Por eso la guerra real es entre Estados Unidos y Europa - aunque se ataque a Irak - para que en el futuro este país continúe comerciando en Dólar - el real objetivo estadounidense - así como influir a través de Irak en la OPEP, minimizando las propuestas de "eurización".

Europa no planificó el 11S ni los fraudes corporativos que llevaron el Euro a la par del Dólar, pero ahora prepara con todos los hierros la substitución del Dólar por el Euro en la escena internacional. Ese es el objetivo no declarado de Francia y Alemania al querer evitar a toda costa la guerra, como también es la prisa de los Estados Unidos por entrar en aquel país clave.

Pero las razones de esta guerra no son ni simples ni únicas. Estados Unidos, jerarquizando su seguridad interna, quiere controlar las armas de destrucción masiva que pudieran ser usadas en su contra dentro de su país, sometiendo a un Sadán proclive a apoyar nuevos atentados.

Europa por su parte posee fuertes intereses económicos en Irak y teme perderlos si Estados Unidos consigue formar una gobierno post Sadán que jerarquice los intereses norteamericanos por encima de los suyos. Sin embargo, ambos temores - el europeo con sus intereses y el norteamericano con su seguridad - podrían solucionarse en discusiones francas y directas.

Todo indica que Estados Unidos no lucha por conquistar ahora el petróleo irakí, hace 10 años venció la guerra contra ese país, dejando el petróleo en manos de Sadán; tampoco hay inicios de pretender eliminar las inversiones europeas en Irak. Sin embargo, es justo reconocer que Estados Unidos no puede negociar - y es el motivo real de la guerra - la posición privilegiada que tiene su Dólar actualmente, para reemplazarlo por el Euro sin tomar acciones, en las cuales será seguido por una Inglaterra europea que no adoptó el Euro, y apoya a los Estados Unidos.

Está claro que el petróleo juega también en esta guerra un papel básico. Después del Dólar, símbolo de valor monetario, el crudo es la mercancía de mayor valor potencial, constituyéndose en el mayor negocio del mundo; se gasta en el crudo la bagatela de 2 mil millones de Dólares por día, siendo la cuarta parte de este dinero pagado por los Estados Unidos, que asume los costos sin mayores problemas precisamente por ser el emisor y dueño de la divisa mundial.

Por otro lado y como consecuencia de la huelga venezolana que ha reducido la producción del crudo, Estados Unidos ha tenido que ir a comprarlo nada menos que a Irak; entre Diciembre y Enero compró una media superior a un millón de barriles por día. ¡Tuvo que pagar en Euros! (según apunta Pedro Doria en artículo publicado en "nominimo.ibest.com.br").

Si Estados Unidos permite, en este momento de fragilidad en sus finanzas y su economía, que se consolide el espíritu anti Dólar en Irak y en Irán, que pase de allí a la OPEP, a Rusia y a China - propulsado por Europa - a pesar de Estados Unidos ser la primera potencia militar, económica y comercial del planeta, la Unión Europea le pasará por encima al dominar la divisa internacional y entones si que las bombas tendrían que caer en París y Berlín.

Durante la Segunda Guerra Mundial el pueblo norteamericano vio por los noticieros de cine los horrores de la guerra, mientras en Europa llovían las bombas. Esta nueva guerra, no menos mundial que la anterior, será vista por los europeos desde sus casas por la TV, siendo que Estados Unidos esta vez no salió ileso, pagando su cuota de sangre anticipadamente el 11S.

A este paso, esperemos que para la próxima Guerra Mundial ya no existan más bombas para nadie y aunque haya como siempre, vencedores y vencidos, no sea la sangre la que lo decida.