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 Argentina, País de la Vergüenza  

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ARGENTINA, PAÍS DE LA VERGÜENZA

 

El 20 de noviembre de 2001 pasó a ser el “día de la vergüenza nacional” en vez del “día de la soberanía nacional”. Dos hechos graves marcan la realidad arrastrada de añares...

Primeramente, se pasó los 3.000 puntos de riesgo país.

Es increíble que en este país de casi tres millones de kilómetros cuadrados, con todos los climas, con valles, praderas y montañas, con salida oceánica y cuencas hidrográficas impresionantes; poblado de hacienda, con tierras de las más ricas del mundo; con sus entrañas llenas de oro, carbón, petróleo, gas, hierro e innumerable cantidad de minerales estratégicos; con un parque industrial que años atrás era orgullo nacional y símbolo de la pujanza de todo un pueblo; con científicos que hacían palidecer de envidia a las potencias mundiales, con un nivel cultural de primer orden...

Es increíble que en este país se pueda hablar de desocupación, miseria, hambre y desnutrición infantil. En donde nuestros viejos fallecen abandonados sin atención médica ni un lugar donde pasar sus últimos días, con jubilaciones y pensiones que insultan la dignidad humana y, encima, que no se pagan...

Es increíble que en este país no se cumplan los derechos básicos para cualquier ser humano pueda dignificar su vida a través del trabajo y un salario justo (y pagado en tiempo y forma); en donde no se respetan los principios fundamentales emanados de la Constitución Nacional, con gobernantes que la transgreden constantemente y cambian las leyes con decretos; en donde un gobernador provincial (Ruckauf) dicta un decreto contra una ley nacional (habilitando abrir los comercios el día de un censo nacional) y no reciba el merecido juicio político (y quiere ser presidente). Un país en el que los ciudadanos estamos huérfanos de seguridad y justicia.

En segundo término, fue liberado Carlos Saúl Menem.

Personaje siniestro si los hay. Con denuncias en los niveles nacional e internacional contra él y sus secuaces por haber asaltado el país durante diez años. Con denuncias que fueron publicadas por todos los medios de comunicación. Un personaje que entregó el patrimonio nacional por migajas. Que elevó la deuda externa a niveles indecibles e hipotecando el país con desquicios como el Plan Brady que, al explotar en estos últimos años, ha provocado la quiebra socio-económica y espiritual de la nación.

Personaje siniestro, sí, pero lamentablemente apoyado por gran cantidad de partidarios de vaya a saber qué. Porque es público y notorio lo que ha hecho. Nadie puede decir que desconoce las aberraciones jurídicas, políticas, sociales, económicas y culturales cometidas bajo su presidencia. ¿Qué tiene esta gente dentro de su cráneo para apoyarlo?

El que escribe estas líneas fue el primero en decir aquel 7 de junio en que fue puesto en prisión ¿prisión? que no duraría mucho, no más allá del mes de noviembre ¡y no se ha equivocado! (muy lamentablemente). No es que se tenga la bola de cristal, sino que en este país la realidad ya está escrita desde hace mucho y los argentinos nos limitamos a repetirla en ciclos que parecen interminables y sin salida.

Hoy, 20 de noviembre, deberíamos estar celebrando el “Día de la Soberanía Nacional” que ya nadie recuerda ni conmemora. Ni siquiera en las escuelas (en la provincia de Buenos Aires se realizaron actos por la bandera bonaerense y nada más).

Y claro, si de soberanía ya no queda nada. Los dirigentes que nos gobiernan (incluyendo al Sultán de Anillaco) borraron este concepto de sus mentes. Ahora todo se vende, todo se regala; la cuestión es quedar bien con los patrones del norte.

Y como este es el país de la vergüenza, nos queda pensar si irse al exterior no es una alternativa válida ante la iniquidad y la desvergüenza que nos embarga.

Como docentes... ¿Qué podemos transmitir a nuestros alumnos con semejante realidad?, ¿qué principios y valores a defender podemos inculcar y mostrar como ejemplo, como modelo a seguir?, ¿de qué nos podemos enorgullecer en el presente?

 

Federico Martín Maglio

20 de noviembre de 2001