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 Profesionales y Curanderos de la Historia, por Ricardo D. Primo  

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Profesionales y curanderos de la historia

Por Ricardo Darío Primo

ricardodarioprimo@hotmail.com

Hace unos días que venía pensando el título y contenido de mi próximo artículo para esta columna. Una y otra vez me preguntaba cómo era posible que no encontrara un tema para escribir, cuando la realidad que me rodea me regala siempre continuos ejemplos y oportunidades.

Bastaba entonces mirar el almanaque y pensar en lo que sucedió hace tiempo y cómo ello repercute o pasa desapercibido en el presente.

Ahí tendría mucha letra para plasmar.

Lo hice y el resultado es esta nota. Un artículo que trata de la manera en que todos afrontamos nuestros hechos históricos.

Hace tiempo ya, había llegado a la conclusión de que le Historia es como la medicina. Esta repleta de profesionales y plagada de curanderos.

La diferencia es que los primeros en sus diagnósticos, se basan en un minucioso análisis con métodos propios algunos de los cuales son científicos o empíricos. Los otros, se basan en su parecer formado a la luz de la experiencia.

Los profesionales para dar su “versión”, analizan las diversas estructuras que conforman la sociedad que están analizando. Someten a contrastación las diversas hipótesis para ir llegando de a poco a una tesis que asimismo, sufrirá los mismos embates por partes de otros profesionales.

Los “curanderos” de la historia en cambio, leen un libro o miran un programa de TV y maravillados por su descubrimiento se presentan en sociedad con el pseudo título de “saber” de lo que hablan. A veces con una maravillosa dialéctica, “embrujan” o “embaucan” a numerosos oyentes que reciben una “historia” a gusto y piaccere del orador. Bautizan y presentan rápidamente a determinados sujetos históricos como “buenos” o “malos”. Su historia es sencilla, pero repleta de valores subjetivos colocados por el curandero con el ánimo de “encandilar y sorprender” a la audiencia radial, gráfica o televisiva.

No les basta el anonimato. Llaman a radios y TV, escriben columnas en medios gráficos para hacer conocer “su historia”. Hablan por ejemplo de la Guerra del Paraguay como una heroica cruzada contra el dictador López. Superficialmente, a la ligera y sin retoques, se hacen ecos de antiguas versiones gráficas escritas por protagonistas de la epopeya (con intereses creados) y desconociendo –en este caso particular- las motivaciones económicas promovidas por el mayor impulsor del capitalismo liberal en estas tierras como lo fue Inglaterra.

Los profesionales presentan sus investigaciones en Congresos, Encuentros o Seminarios. Publican las mismas en Revistas o Libros que profundizan anteriores trabajos de esa orientación. A veces son pocos consultados en virtud de que muchos no cuentan con claridad de exposición para hacer conocer en forma clara y directa su más preciada conclusión.

Ambos, profesionales y curanderos, buscan al igual que los médicos y sus homólogos no titulados, la sanación del individuo. Unos espiritualmente, otros físicamente. Los guían genuinos intereses a favor del ser humano.

Pero también saben equivocarse. Todos ellos, suelen llegar a conclusiones equivocadas que a veces “envenenan” y otras curan.

Y la sociedad acude a ambos grupos. Los mismos se prestan a ese llamado. Los médicos pueden denunciar el “ejercicio ilegal de la medicina” pero los historiadores no pueden hacerlo, a pesar de que el daño cultural que suele infringirse suele ser catastrófico.

Los médicos saben quienes son los curanderos más famosos. Los historiadores también.

Ambos conviven bajo un mismo cielo. En cada barrio, en cada ciudad y en cada país.

Todos ellos buscan vivir ejercitando su profesión. Unos a los ponchazos y otros más dignamente. Unos creyéndose lo que leen y otros dudando continuamente de su saber, lo que los lleva nuevamente a investigar.

Mientras tanto la sociedad acude a ellos. Profesionales y curanderos de la historia que se conocen y que muchas veces o casi siempre, llegan a diagnósticos distintos.

Como a veces lo hacen los curanderos, que confunden un embarazo con hinchazón. Como los hacen los otros, que creen en héroes y bandidos, buenos y malos, en versiones de manuales de la Primaria que desempolvan para dar su versión final.

Así y todo, curanderos y profesionales creen curar aún con distintos medicamentos. El tema pasa por darse cuenta, quien es quien.

Profesional o curanderos de la Historia.