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 La Importancia del Petróleo en los Hechos del 11 de Septiembre de 2001  

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LA IMPORTANCIA DEL PETRÓLEO EN LOS HECHOS
DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001

Autor: Juan Aníbal Edgardo González

 

Introducción 

Este trabajo tiene como objetivo replantear la situación del mundo a casi un año del son atentado del World Trade Center. Son varios los puntos que puedo examinar, pero en particular analizo solamente dos; en primero lugar la captura de Bin Laden, objetivo primario que se propuso el Pentágono y, en segundo lugar, qué importancia tuvo y tiene el petróleo de Asia Central en la “Operación Libertad Duradera”.

En el principio del trabajo describo muy someramente los acontecimientos del 11 de septiembre de 2.001. Establezco algunas reflexiones sobre los motivos y causas del atentado. También marco responsabilidades y analizo información de ese momento para dejar en claro si Bin Laden fue o no responsable del atentado. En consecuencia, esto sirve de introducción al tema central de mi ponencia, que se refiere a la importancia del petróleo de Asia Central.

Desde la caída de los socialismos reales, la zona de Asia Central se convirtió en el gran botín de las Potencias Occidentales. Por lo tanto, mi intención es demostrar cómo una guerra que tuvo como objetivo primario destruir a una persona culpable o no de un atentado, va a favorecer a los intereses de las Grandes Potencias implicadas en la Operación Libertad Duradera. Puesto que, donde se desarrollan las operaciones militares es también zona de tránsito de futuros proyectos de oleoductos o gasoductos (creación, ampliación o renovación). Para el análisis tengo en cuenta que Pakistán usa una estrategia con doble objetivo, primero colocar en Kabul (Afganistán) un régimen controlable (hoy logrado) y segundo, abrir un corredor de acceso a Asia Central para controlar el tránsito del hidrocarburo. En realidad, lo que Estados Unidos de Norteamérica trata de hacer, es tomar el control de toda la zona de Asia Central y Medio Oriente, por medio de “Democracias a Medidas” o “Gobiernos Manejables”. Cuando Bush propuso la existencia del “Eje del Mal” (Irak, Irán y Corea del Norte) determinó su próximo paso, el ataque a Saddam Hussein.

Con este planteo pretendo demostrar que el objetivo primario de la guerra, que es el Terrorismo de Estado contra Terrorismo se pierde y, en realidad, se logra el control del petróleo de Asia Central. 

 

Desarrollo

El 11 de septiembre de 2.001, el mundo fue impactado por el acto de violencia más horrendo en la historia del terrorismo. En el término de pocas horas dos aviones comerciales, con su pasaje y su carga de combustible completo fueron estrellados en el World Trade Center, el centro económico del mundo y otro en el Pentágono, el centro estratégico más poderoso del mundo globalizado, y un cuarto avión que no llegó a su destino, el centro político del mundo globalizado (la Casa Blanca). Desde ese momento, la violencia y la represión también se globalizaba y se escucharon palabras como, “están con nosotros o contra nosotros”. Estados Unidos de Norteamérica se había convertido en un Estado vulnerable, todos sus sistemas de seguridad fallaron y la violencia era sentida en el propio corazón del país más seguro del mundo.

Ahora bien, nos hacemos esta pregunta;

¿Cuál es la importancia del petróleo en estos enfrentamientos?

 

Podemos intentar alguna respuesta a este problema: La desigualdad en el mundo es cada vez mayor, las diferencias y los intereses económicos de las Potencias van en aumento, el control del petróleo del Golfo no alcanza y ahora se deben controlar las reservas de Asia Central en el Mar Caspio.

A un año del atentado, el objetivo de represión impuesto por el Estado Gendarme ha cambiado totalmente. Hoy, Afganistán tiene un gobierno de consenso, conseguido con el acuerdo de las distintas etnias, cuyas negociaciones se realizaron en la ciudad de Bonn el 5 de diciembre de 2.001. En consecuencia, los EE.UU. y las potencias del mundo, han obtenido de esta manera una nueva “Democracia a Medida”[1]. Para Occidente, y en especial, para los EE.UU. estos tipos de gobierno son los más potables, las divisiones tribales hacen un mejor manejo y fácil control.

La búsqueda del terrorista Nº1 sigue, pero, como al principio, no se sabe dónde está, ¿Es un fantasma? No, simplemente no lo encontraron o no lo buscaron, porque, quizás, no les  interese encontrarlo. Los “cowboy” no encontraron a su “bandido”. Sudán, Somalia, Irak y otros países donde supuestamente el fugitivo podría estar oculto o podría haber muerto en los bombardeos masivos realizados sobre Afganistán. Esto contado así parece una película, pero no, es la realidad.

Para reprimir al bandido se formó un gran comando de coalición, integrado por los EE.UU., la OTAN, con la participación de Rusia y China. Estados Unidos de Norteamérica siguió siendo la Potencia más poderosa y la que llevó, junto a Gran Bretaña, la voz cantante, las demás son el acompañamiento. En pocos días lograron que los servicios de inteligencias de las principales potencias del mundo se pusieran a sus órdenes, controlaron toda la información de inteligencia, ya sea electrónica o no, que circulaba o circula en el mundo globalizado. Concretada la alianza, tuvo su nombre, primero la denominaron; “Operación Justicia Infinita”, pero para que no fuera mal interpretada en el Mundo Musulmán, la cambiaron por “Operación Libertad Duradera”. ¿Quién se beneficia con esta operación? La podrán llamar “duradera, infinita” o de cualquier otra forma; los beneficiarios son las Grandes Potencias, que tendrán una nueva forma de justificar la guerra y la apropiación de las fuentes de recursos naturales de ahora en más.    

Lamentablemente, los atentados dejaron un saldo horroroso de destrucción y muerte. Por otro lado, el poderío militar de los EE.UU. salió fortalecido, su máquina de guerra puede intervenir en cualquier lugar del mundo, donde el “terrorismo” esté presente. Las operaciones que se llevaron acabo y las formas de implementarlas convirtieron lo que en principio se llamó cruzada contra el mal, en “terrorismo de Estado” y, si no, qué nombre le daríamos, terrorismo de estado que comenzó cortando las libertades individuales de los propios ciudadanos norteamericanos, hecho nunca visto en este país. Hoy el ciudadano norteamericano que haga comentarios o ayude a los terroristas en forma directa o indirecta, con la acción o con la palabra, puede ser encarcelado por tiempo indeterminado. Al mismo tiempo, se produjo una autocensura en los medios periodísticos de todo tipo, el Presidente Bush anunció primero y luego se retractó sobre la información que se daba al Congreso sobre la guerra, dejando como conclusión que los partes de la Guerra que reciben los congresistas no tienen viso realidad o no[2].

Al día siguiente del atentado el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas da a conocer la Resolución Nº 1368 reconociendo los “derechos inherentes de Estados Unidos de Norteamérica a la legitima defensa individual o colectiva de acuerdo con la Carta de San Francisco”[3]. El contenido de la misma estipula “someter a justicia” a los autores, organizadores y patrocinadores de ataques terroristas. La resolución reconoció y permitió a los EE.UU. violar los derechos soberanos de otros Estados, en aras de la democracia del mundo, tomar prisioneros a los terroristas y llevarlos ante la justicia internacional. Por otro lado, nos enteramos que no participó en la firma del acuerdo para la formación de la Corte Internacional de Justicia contra la violación de los derechos humanos, por supuesto, teme que sean juzgados sus propios soldados, que podrían cometer algún exceso en sus intervenciones. Su propósito es poner en marcha la “guerra preventiva”, rompiendo con la Carta de las Naciones Unidas que las prohibe y no escuchando a sus aliados europeos[4]. La actitud de la Gran Potencia quedó totalmente expuesta después de la investigación realizada por Jamie Doran, autor y productor de televisión, que nos muestra en una muy buena investigación periodística la responsabilidad de las tropas estadounidenses en Afganistán. El documental muestra las atrocidades que se llevaron acabo contra soldados talibanes después de su rendición, la tortura y el asesinato fueron técnicas utilizadas para hacer desaparecer a más de 5.000 personas de diferentes nacionalidades[5]. Y, después de todo esto, nuevamente nos preguntamos: ¿Es está la democracia que quieren implementar en el mundo?.

 

¿Quién es Osama bin Laden?

En el año 1.957,  en la localidad de Raid, Arabia Saudita, nace Osama bin Muhammad bin Awad bin Laden, hijo de Muhammad bin Laden, contratista saudí dedicado a la construcción y al negocio petrolero. Osama se gradúa en administración y economía en la Universidad del Rey Abdul Aziz. Este joven de muy buena posición viajaba constantemente por el mundo y su ciudad preferida, era Beirut. La guerra civil libanesa afectó mucho a Osama, que comenzó a cambiar su pensamiento y empezó a darle importancia a la religión y al Islam[6]. En el ’79, se integró al plantel de trabajo de la empresa de su padre como ingeniero, el empleo duró poco, la invasión de la Unión Soviética a Afganistán lo conmovió y se integró a los movimientos armados que combatían al invasor. Los combatientes que luchaban por recuperar Afganistán estaban apoyados por el poderoso Estados Unidos de Norteamérica. La guerra fría obligaba a los EE.UU. frenar el avance de la Unión Soviética, en esta importante zona con grandes reservas petroleras de Asia Central. La CIA y ISI  (servicio de contraespionaje paquistaní) fueron los encargados de entrenar las brigadas internacionales, que a través de la organización “al Qa’eida” financiada por Bin Laden permitió la llegada de fondos desde los Estados Unidos. Entre los años 1.989 y 1.992 las relaciones con Washington comenzaron a debilitarse y al Qa’eida llegó a un acuerdo con los movimientos radicales shiítas, para centrar su lucha en el Gran Satán (EE.UU.)[7]. Durante la década del ‘90 realizó un gran peregrinaje entre Arabia Saudita y Sudán, de donde fue expulsado en el ’96, por presiones de tipo económico que ejerció Estados Unidos de Norteamérica. A partir de este momento, su nuevo hogar fue Afganistán, que ya era gobernado por los talibanes; de donde se supuso planificó varios atentados: la matanza de 19 soldados norteamericanos en Arabia Saudita en junio de 1.996, los ataques a las embajadas de Estados Unidos en Tanzania y Kenya en 1.998 y el año 2.000, y el atentado a un destructor de USS anclado en el puerto de Yemen. En el 2.001, Donald Rumsfeld anunciaba que Bin Laden poseía armas químicas y nucleares. Si bien Bin Laden ha demostrado una gran capacidad logística y de organización, para armar grandes redes de abastecimiento de tipo bélico o no, esto no es ninguna evidencia de culpabilidad en el ataque de las torres. A un año del atentado Ben Leden no ha sido capturado, no se sabe donde se encuentra, ni tampoco se ha encontrado ninguna fábrica donde se montaran armas de destrucción masiva. El objetivo de la guerra contra Afganistán, fue su captura y hoy los hechos demostraron, que el objetivo de la guerra se ha perdido.

Con esta pequeña biografía no queremos justificar actitudes, sólo buscamos algunas contradicciones. Las acciones, desde la óptica de Bin Laden, fueron la lucha por detener el avance de los EE.UU. en el mundo musulmán y los lugares santos. Pero, en realidad, está sería la cara visible de la cuestión. Si vemos la realidad con un poco más de detenimiento, nos debemos hacer muchas preguntas y realizar todo tipo de relaciones. Quizás, una de las incógnitas más grandes sería:

 

¿Cuál es la importancia del petróleo en la cruzada?

Desde la caída de los socialismos reales, la zona de Asia Central se convirtió en el gran botín de las Potencias de Occidente. La región del Caspio, ubicada en Asia Central, está formada por Turkmenistán, Uzbekistán, Azerbaiyán, Kazajstán y podemos contar como partes interesadas en esta problemática a Tayikisytán, Kirguiztán y la región autónoma del  Xinjiang Chino. ¿Por qué es tan pretendida esta zona? Encontramos cuando nos ponemos a observar sus recursos naturales, que son: uranio, petróleo, gas, carbón, zinc, cobre, cromo, plata, oro, etc.. De los recursos mencionados los cuatro primeros: el uranio, el petróleo, el gas y el carbón son considerados recursos energéticos y de valor estratégico. Por lo tanto, desde la caída de la Unión Soviética, los Estados han maniobrado de una u otra forma, proyectando y construyendo oleoductos y gasoductos, abandonando las viejas y deterioradas construcciones que poseían los rusos en la región. Debemos decir; que la región hasta los noventa había sido poco explorada y no se conocían sus reservas reales, por ende, las empresas petroleras occidentales pusieron sus ojos en esa dirección. Las reservas del Caspio sin explotar son las segundas mayores en el mundo tras las de Medio Oriente y el Golfo Pérsico, se calculaban “...entre dieciséis y treinta y dos mb...”. Para hacer una comparación podemos decir que EE.UU. tiene veintidós mb y en el Mar del Norte alcanzan a diecisiete mb[8].

Las conexiones estaban dirigidas hacia el Mar Mediterráneo a través del Mar Caspio y cómo llegar al Mar Arábico. Entre las cuencas petroleras del Norte del Mar Caspio y del Mar Arábico encontramos distintos países: Irán, Pakistán y Afganistán, éste último como país mediterráneo, pero las piezas claves en la región son Pakistán e India. En consecuencia, para proyectar un oleoducto o gasoducto desde la región del Caspio hasta el Mar Arábico, se debió tener en cuenta que su recorrido sobrepasaría los mil kilómetros en línea recta. Por ejemplo, existieron proyectos de oleoducto desde los yacimientos de Tenghiz en el norte del Mar Caspio hasta el puerto de Bandar-e-‘Abbas’ en el Golfo de Omán, con un trayecto dos mil doscientos kilómetros, teniendo que hacer el siguiente recorrido: desde el yacimiento en Kazajstán, pasando por Turkmenistán y cruzando Irán en su totalidad. El más representativo de estos proyectos es el gasoducto que se inicia en la región autónoma de Xinjiang (China), que debería recorrer aproximadamente tres mil quinientos kilómetros para llegar a Nueva Delhi en la India. En su itinerario pasaría por Kazajstán, Uzbekistán, para unirse con los yacimientos de gas de Daulatabad en Turkmenistán, pasando a Kandahar en Afganistán y, de ahí, a Multán en Pakistán, finalizando su camino en Nueva Delhi. El mismo gasoducto permitiría una derivación desde Multán para llegar al puerto de Karachi (Pakistán) y se extendería hasta Bandar-e-‘Abbas’ en Irán. Por lo tanto, Pakistán es uno de los países más interesados en controlar la región y para ello planteaba estrategias que tenían como objetivos principales: en primero lugar, colocar en Kabul (Afganistán) un régimen controlable (hoy logrado), en segundo lugar, una profunda estrategia frente a la India  y, en tercer lugar, abrir un corredor de acceso en dirección a Asia Central, asegurando la provisión de energía a Islamabad y logrando ingresos por el cobro al tránsito de los hidrocarburos[9]

Para la India y Pakistán, el problema en la región y la lucha por conseguir una buena posición estratégica abrió nuevas expectativas, ambos miran la situación en Afganistán desde la óptica del conflicto de Cachemira. China es también protagonista, no sólo por sus reservas de recursos naturales, sino porque durante mucho tiempo fue promotora del ejército pakistaní y está preocupada por el aumento del fundamentalismo islámico en la región autónoma de Xinjiang. Otro de los problemas de la región es el contrabando de droga, que se realiza a través de los territorios afganos y pakistaníes, por otro lado, no es del agrado de los chinos la ayuda de Estados Unidos a Uzbekistán[10].     

Los EE.UU. desde 1.991 han tenido pretensiones de poseer el control de los recursos naturales de la zona de Asia Central y la pregunta era cómo se podría transportar el petróleo y el gas para ofrecerlos en el mercado mundial[11].

Con respecto a los recursos naturales de valor estratégico y energético, EE.UU. ha tenido y tiene en la actualidad pautas muy bien establecidas para su control y apropiación. De acuerdo con estudios realizados por la OTA (Office of Technology Asessement) perteneciente al Congreso Nacional son estratégicos “los recursos que tengan los siguientes características:

 

  1. Que sean esencialmente de uso militar.

  2. Que no tengan sustitutos adecuados disponibles.

  3. Que no se produzcan o se produzcan en cantidades insuficientes en EE.UU..

  4. Que sean producidos por un número reducido de países amigos o de fácil acceso.”[12]

 

Para todos los recursos que reúnan estas condiciones, el ejército es el encargado de trazar estrategias para vencer obstáculos y resistencias. Luego, el Ministerio de Defensa plantea tres objetivos principales para que no se vean afectados los intereses de los EE.UU.: ...“1. Asegurar el acceso incondicional a los mercados decisivos, a los suministros de energía y a los recursos estratégicos; 2. Prevenir la emergencia de hegemonías o coaliciones regionales hostiles; 3. Disuadir y, si es necesario, derrotar cualquier agresión en contra de Estados Unidos o sus aliados.(DoD  1.998)”...[13]   No debemos olvidarnos que no es solamente Estados Unidos de Norteamérica al que le interesan las reservas estratégicas de petróleo, sino a Occidente en general, que debería tener 1.200 millones de barriles de crudo bajo su control. Las reservas para el país del norte alcanzan en la actualidad a unos 600 millones de barriles de crudo. 

Así que, tomando palabras de Ahmed Rashid, comenzó el Gran Juego entre las potencias y las empresas petroleras, cada una defendiendo los intereses de los países a donde pertenecen. La primera que llegó a la región del Caspio fue la empresa argentina “Bridas” de la familia Bulgheroni en el año 1.991. La empresa Bridas tenía experiencia en distintos países de América Latina y mucha, en la exploración, perforación y tendido de oleoductos y gasoductos. En el mismo año de su desembarco en Asia Central solicitó su primer contrato de arriendo en Turkmenistán. Desde ese momento, Bridas y Unocal de capitales norteamericanos, van a ser las dos empresas que se dedicaron a proyectar distintos oleoductos y gasoductos en la zona, compitiendo por sus concesiones. Debemos  aclarar, que Unocal en Asia Central cumplió la misma función que Aramco en la zona del Golfo. En esta competencia, la que llevó las de perder fue Bridas, desplazada por la empresa norteamericana Unocal y el gobierno de Turkmenistán en forma tramposa.

Los Bulgheroni y su empresa se establecieron por varios años en Turkmenistán, comenzando sus trabajos en la zona de Yashlar en 1.992. Con varios aciertos en sus cateos y con el descubrimiento de un yacimiento de gas mayor que los de Pakistán comenzaron los problemas. El proyecto necesitó socios y los argentinos buscaron a sus competidores, la empresa Unocal, que luego de una serie de entrevistas se puso al tanto de los planes y proyectos de Bridas. A partir de ahí, Unocal planteó su estrategia para desplazar a la empresa argentina Bridas. En el momento de firmar los contratos con Turkmenistán el dictador Niyazov se va inclinar por Unocal y Delta Oíl. La firma de estos contratos se llevó acabo en el año 1.995, los intereses norteamericanos se hicieron presente y los dirigentes de Turkmenistán abrieron el paraguas protector a los capitales estadounidenses, buscando un aliado de peso en la región.

Unocal para llevar a cabo el proyecto conformó un consorcio con el nombre de CentGas, se quedó con el 75% y repartió el 25% restante entre Delta Oíl 15% y 10% para la empresa rusa Gazprom. Si no hubieran sido invitados a participar los rusos, éstos habrían hecho lo imposible para hacer fracasar el proyecto. Su ingreso en la firma fue muy cuestionada por los talibanes, ellos habían peleado durante diez largos años para sacarlos de Afganistán. El gasoducto propuesto por el consorcio comenzaba en los yacimientos de Daulatabad en Turkmenistán y terminaba en Multán en Pakistán, pero, para eso, debía atravesar Afganistán. El recorrido del proyecto lo hemos descripto anteriormente en este trabajo, siendo mucho más ambicioso, porque no terminaría en Multán sino que se prolongaría hasta Nueva Delhi en la India[14].  Para poder desarrollar el proyecto Unocal debió estrechar sus lazos con los talibanes, que habían tomado el poder en Afganistán. Una delegación de talibanes en el año 1.997, estuvo en Argentina para negociar con Bridas y pasó por EE.UU. para establecer conversaciones con respecto a la construcción del gasoducto.  

Para 1.998 – 1.999, los Talibanes tomaron el control en la mayor parte del territorio de Afganistán, aproximadamente un 90%, el dominio de la Alianza del Norte de Massud quedó limitado a unos cuantos focos muy dispersos en el Norte.

Cuando Osama bin Laden llegó a Afganistán, con el apoyo de los Talibanes, impulsó la formación del Frente Internacional Islámico. Mientras tanto, Estados Unidos reclamó por las actitudes de Bin Laden, a lo que contestaron los Talibanes, que eso no debería ser un problema para ellos. Pero después del ataque a las embajadas en Africa, Afganistán va ser atacada con aproximadamente setenta misiles cruceros.

El 19 de julio de 1.999, dan comienzo las primeras reuniones donde se encuentran miembros de la Alianza del Norte y los Talibanes, buscando la forma de llegar a un acuerdo diplomático para la región. Las reuniones son un verdadero fracaso. En noviembre de 2.000, Afganistán se encuentra en un callejón sin salida, por un lado, las Naciones Unidas lo presionaban para que respete los Derechos Humanos y por el otro proponía la formación de un gobierno de coalición, con la Alianza del Norte. Si se lograban estas dos condiciones, el  gobierno provisional conseguiría ayuda para la reconstrucción del país. El juego del gato y el ratón se ponía en evidencia a través de la postura de EE.UU. que reclamaba a Bin Laden y, si éste no era entregado, no habría ayuda.

Cuando Bush llegó a la Casa Blanca se proponía aceptar la postura y el gobierno de los Talibanes, siempre y cuando permitieran el desarrollo de los recursos naturales de Asia Central y su extracción a través del Afganistán. Los intereses del nuevo Departamento de Estado han cambiado, la nueva administración tiene una fuerte representación petrolera. Por lo tanto, conformó su equipo de gobierno con especialistas en el área de recursos naturales energéticos y estratégicos. Así, por ejemplo, encontramos dentro de su equipo a la ex directora de Chevron – Texaco, también representantes de BP – Amaco y Delta Oíl, esta última socia de Unocal en las explotaciones de petróleo y gas de la zona de Asia Central. También el  nuevo gobierno puso toda su confianza negociadora en la nueva subsecretaria de Estado para el sur de Asia, Christina Rocca, que conocía muy bien Afganistán, ya que durante la guerra contra la Unión Soviética se ocupó del área desde su puesto en la CIA[15].

En febrero de 2.001, una delegación de los Talibanes llegó a Washington  para firmar los acuerdos sobre la construcción de los gasoductos y, mientras existió esta posibilidad, se paralizaron todas las investigaciones y reclamos sobre Bin Laden. Pero, para mediados de julio del 2.001, ya existía un plan para colocar en Afganistán una “Democracia a Medida” o un “Gobierno Títere”, se tomó esta determinación al no haber llegado a un acuerdo con los Talibanes, a los que le habían ofrecido alfombras de oro o alfombras de bombas, en los momentos más duros de sus negociaciones[16]. Las conversaciones fueron poco cordiales y en agosto del mismo año las relaciones se rompieron definitivamente. Dos meses después los bombardeos habían llegado a Kabul. Como hemos mencionado anteriormente la nueva “Democracia a Medida” tuvo y tiene un presidente, Hamid Karzai que surgió en las negociaciones de Bonn, después de la victoria contra los talibanes. Pero lo más importante de este nombramiento es que el Sr. Karzai fue consultor de la empresa norteamericana Unocal durante las negociaciones sobre el oleoducto afgano. 

¿Ésta fue una de las razones del ataque a las Torres? Responder afirmativamente es muy aventurado, pero podemos decir que el 28 de noviembre de 2.001, la Casa Blanca publicó la inauguración oficial del primer oleoducto del Consorcio de Oleoducto del Cáucaso, donde estaban involucradas Rusia, Kazajstán, Omán y las empresas norteamericanas Chevron Texaco, Exxon Móvil y otras tantas corporaciones. El recorrido del Oleoducto va desde los campos petrolíferos de Tengiz en el Norte de Kazajstán hasta el puerto ruso de Novorossisk en el Mar Negro. También abarcaría un trayecto que iría desde Tengiz en línea recta hasta el puerto de Bandar-e-‘Abbas’ en el Golfo de Omán, demás está decirlo, el oleoducto tendría que atravesar Irán en su totalidad. La inversión por parte de las empresas yanquis fue de unos 1.000 millones de dólares y el total de la obra alcanzaría 2.650 millones de dólares.

Los motivos por los que se llegó a esta guerra sin sentido se remontan a principios de los ’90. El 11 de septiembre de 2.001 hizo eclosión. El gran país del norte tuvo su motivo, más que justificado, para poder intervenir militarmente en la región. Hoy la situación en Afganistán parece ser tranquila y el eje del problema ha pasado a otra zona. El enemigo fue amigo alguna vez, como los Talibanes en su momento. Estamos convencidos que esta guerra, que en realidad fue una venganza atroz, sirvió para demostrar y reafirmar sus derechos en Asia Central y poder poner en práctica una nueva estrategia militar, que es “la doctrina de los ataques preventivos”, rompiendo una relación tradicional que tenia EE.UU. con los Estados, que tenía más de tres siglos  y medio de antigüedad y que era usar la fuerza en defensa propia y no para derrocar gobiernos de otros Estados.

 

Conclusiones.

Al iniciar mi trabajo me pregunté cuál es la importancia del petróleo en estos enfrentamientos e hipotéticamente traté de contestar que las desigualdades de un mundo globalizado y los intereses económicos de las potencias, se planteaban la necesidad de controlar las reservas de recursos naturales (petróleo, uranio, gas y carbón) en la zona de Asia Central.

En realidad llegué, a varias conclusiones. En primer lugar, el atentado del 11 de septiembre de 2.001 pone en evidencia la debilidad de las defensas de la potencia más importante del mundo. Los Estados Unidos de Norteamérica no es atacado por un Estado constituido sino por aviones manejados por pilotos suicidas de los que se desconoce su origen en los primeros momentos. El atentado es dirigido a su centro económico, militar y político. Su presidente reacciona muy rápidamente y la represión comienza, los culpables son identificados inmediatamente y se supone que son terroristas fundamentalistas islámicos. Por otra parte, a las pocas horas ya se sabe que pertenecen a la red de Bin Laden. Si uno analiza fríamente los hechos, todo concuerda perfectamente bien y no se puede discutir su veracidad. El impacto en la población es muy grande y su reacción es la de acompañar al presidente en su cruzada contra el mal. Pero, con el correr del tiempo y, a un año de los acontecimientos, las contradicciones comienzan a surgir. Cuando esto sucede ya se llevó acabo la venganza en forma de guerra, el pueblo afgano ha sido bombardeado indiscriminadamente para exterminar los supuestos culpables, Bin Laden y la organización al Qa’eida y sus protectores, los Talibanes. En realidad, la lucha del “bien contra le mal” no se logra y, porque a Bin Laden no se lo encontró, ¿está vivo?, ¿está muerto?, ¿está desaparecido?, no se sabe. Nos damos cuenta que Bin Laden deja de ser el elemento buscado, hoy existen otras prioridades. Por otro lado, se confirman sus ambiciones, el terrorismo es la excusa y a partir de ahora puede intervenir en cualquier lugar del mundo si así lo desea. La causa por la lucha es la defensa de la “Democracia” y los ciudadanos norteamericanos. Esto lo autoriza a apropiarse de todos los recursos útiles que posea el país. Para esto, implementa una nueva doctrina de defensa nacional, a la que le da el nombre de “ataques preventivos”.

En segundo lugar, la “Operación Libertad Duradera” logra un objetivo que no es el original, sino, derrotados los Talibanes, instalar un nuevo gobierno que es un objetivo que los estadounidenses se habían propuesto desde hace un tiempo. Afganistán hoy tiene un gobierno puesto por los poderosos, una “Democracia a medida”. Todo concuerda. En realidad, esta guerra es un escarmiento y un reposicionamiento de los centros de poder en el espacio mundial. Los EE.UU. por medio de una compleja red de alianzas utiliza presiones e incentivos económicos y acuerdos estratégicos para lograr ubicar sus bases en lugares que hasta hace una década le era imposible. La caída de la Unión Soviética y la independencia de las repúblicas satélites abren un camino de grandes posibilidades: manejar la zona estratégicamente permite a Occidente poder llegar a más fuentes de recursos naturales. Por otro lado, la excusa de la “Democracia” ha quedado de lado, logrando alianzas con gobierno no democráticos de la región, como el de Uzbekistán.

Y siguiendo esta línea de análisis, en tercer lugar, analizo el punto que da la respuesta a estos acontecimientos. Con el enemigo principal desaparecido, su ejército vencido, sus protectores también vencidos y con un gobierno de consenso en Afganistán, la situación es totalmente distinta a la que existía antes del 11 de septiembre. Hoy, el camino está expedito y lo que no se logra con negociaciones se logra con una guerra, que permite la utilización del territorio afgano con toda libertad para tender oleoductos o gasoductos. De esta manera, puede transportarlo desde el Mar Caspio hasta el Mar Arábigo sin ningún inconveniente. 

En el desarrollo de mi trabajo presenté los distintos proyectos hechos para la región cuando Afganistán era gobernada por los Talibanes. Nombré las compañías involucradas en los mismos e hice notar la nacionalidad de cada una. Por lo tanto, si tengo en cuenta las pautas que tiene Estados Unidos de Norteamérica, en todo lo que tiene que ver con los recursos naturales de características estratégicas y energéticas, queda bien en claro qué área es la responsable de trazar las estrategias pertinentes para salvaguardar las reservas necesarias y, si no es así, conseguirlas de donde sean.

No quiero entrar en el campo de las especulaciones, pero hasta antes de la guerra, el problema era cómo se iba a sacar el petróleo del Caspio, los países por donde debían pasar el tendido de los gasoductos y oleoductos estaban en manos de grupos enemigos. Pakistán era el que tenía más interés en esta cuestión, su problema con India implica tener mucho tacto en sus negociaciones. Por otro lado, su íntima relación con los Talibanes, hacía que no fuera bien visto por Occidente. Hoy, en realidad, con excepción de Irán e Irak, los demás países están bajo el control de las Grandes Potencias de Occidente. Pero, todos conocemos que estamos a las puertas de una nueva guerra, que también tiene causas fabricadas y que permitiría instalar otro nuevo gobierno de características similares al de Afganistán. Las empresas norteamericanas ya están transportando petróleo de la zona del Caspio con destino al Mar Negro, es decir, se logra uno de los objetivos no propuesto por esta guerra. 

Para finalizar, el atentado: ¿Es producto de un fanático religioso, que lucha por la defensa de los lugares santos o es la respuesta a las actitudes que tiene el poderoso del Norte en todo aquello que se refiere a los recursos naturales de tipo estratégicos?. La realidad me muestra otra cosa, un gobierno con empresarios petroleros en su gabinete y acciones que no se contradicen con los objetivos que traza el Ministerio de Defensa, de acuerdo con la OTA (Office of Technology Asessement) en los asuntos que tengan que ver con recursos naturales y energéticos.

Los fundamentos ocultos que tenia este conflicto, se han logrado, las fuentes petroleras de Asia Central están bajo el control de los Estados Unidos y sus aliados. Solo falta un pequeño ajuste para poder lograr el control total.

Sigo sosteniendo que la Grandes Potencias y las Naciones Unidas, siguen cumpliendo el papel de hipócritas, por un lado, buscan la “Paz y la Democracia” y, por el otro, para lograr el objetivo, sumergen a pueblos enteros al hambre y a la miseria. Los poderosos hoy establecen la “Pax” por medio de la pobreza, la guerra es el vector que utiliza.

“Paz”, qué palabra tan corta y cuánto cuesta lógrala.

 

Bibliografía:

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[1][1][1][1] Idem anterior.

 


[1] González, Juan A.E.; “Los movimientos Islámicos, EE.UU. y las “Democracias a Medidas”; ponencia presentada en las Terceras Jornadas de Medio Oriente; Departamento de Relaciones Internacionales de la U.N. de la Plata; Año 2000.

[2] Ratner, Michael; “Ola Liberticida en Estados Unidos”; En “Le Monde Diplomatique”/ “El Diplo”/  Pág. 14;  Nº29 / noviembre de 2.001.

[3] Resolución 1368 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, 12 de septiembre de 2.001, en http:www.un.org/spanish/docs/sc01/sres1368.pdf.

[4] Gabetta, Carlos: ”El Imperio y América Latina”; en “Le Monde Diplomatique”/ “El Diplo”/  Pág. 3; Nº 39 / septiembre de 2002.

[5] Doran, Jamie: “Horrendos crímenes en Afganistán”; en “Le Monde Diplomatique”/ “El Diplo”/ Pág. 21; Nº39 / septiembre de 2002.

[6] Badansky, Yossef: “Bin Laden, el hombre que declaró la guerra a Estados Unidos”. Pág. 38 – 41; Ed. Aguilar; noviembre de 2.001.

[7] Mac Liman, Adrián: “Osama bin Laden, la oveja negra de la CIA”; Centro de Colaboración Solidaria; España, abril de 2.001.

[8] Rashid, Ahmed: “El islam, el petróleo y el nuevo Gran Juego en Asia Central”: Pág. 220: Editorial Península: Edición 2.001. 

[9] Roy Olivier: “Avec les talibans, la charia plus le gazoduc”; en “Le Monde Diplomatique”; www.mondediplomatique; Pág. 6 – 7; noviembre de 1.996.

[10] Cheterian, Vicken: “Del Golfo a la China, conflicto de alto riesgo”; en “Le Monde Diplomatique”/ “El Diplo”/ Pág. 20 ; Nº 29 / noviembre de 2001.

[11] Nº 128 de Webislam.com; Redacción el Amanecer; “El petróleo y la guerra de Afganistán”; 2 de febrero de 2.002// 20 Dhul-Qa`dah 1.422 A.H.

[12] Ceceña, Ana Esther: “La Batalla de Afganistán”; en “La Guerra infinita. Hegemonía y terror mundial”; Pág. 169; Colección grupo de Trabajo de Clacso; Editado, febrero 2.002.

[13] Idem anterior.

[14] Rashid, Ahmed: “El islam, el petróleo y el nuevo Gran Juego en Asia Central”: Pág. 245: Editorial Península: Edición 2.001. 

[15] Abramovici, Pierre: “Las relaciones sospechosas”; en “Le Monde Diplomatique”/ “El Diplo”/ Nº 31 /

 Pág. 24 - 25 / Enero 2.002.

[16] Nº 128 de Webislam.com; Redacción el Amanecer; “El petróleo y la guerra de Afganistán”; 2 de febrero de 2.002// 20 Dhul-Qa`dah 1.422 A.H.