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 El Árbol de la Plaza  

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EL ÁRBOL DE LA PLAZA

Feliciano Robles Blanco

Hola amigas y amigos: Tengo un rato libre y voy hacer un esfuerzo de mi memoria para escribir un relato de cómo era la Plaza de El Torno (Cáceres) en los años 50, y quienes eran sus moradores. Quisiera que se considerase como un relato dedicado a los recuerdos escolares.

Yo empecé a tomar contacto con la plaza del pueblo el mismo día que empezó mi escolaridad, y que la señorita de párvulos tomó la decisión de mandarme a la escuela de Don Cesáreo, porque yo ya sabía leer y no procedía estar, según ella en parvulitos con los demás niños y niñas.

La escuela de Don Cesáreo que estaba situada en la Plaza Mayor del pueblo, en la planta superior del local que habían construido los socialistas durante la República y que luego requisaron los falangistas y dejaron la planta superior como escuela y la planta inferior como local donde los agricultores llevaban a vender sus productos antes de que existiese la Cooperativa.

Yo no se que ponía el papel que me dio la señorita de párvulos para Don Cesáreo, pero de entrada me puso en la primera sección y en el mejor sitio que puede estar sentado un niño en el aula, es decir, en la primera fila de delante a la derecha del maestro. Yo tengo vagos recuerdos de Don Cesáreo, creo que el tenía la misión de enseñar las cuentas a sus alumnos. Yo ya como me las sabía, pues no hacía nada de particular en su escuela. El material escolar que yo tuve ese año fue simplemente una pizarra negra y algunos pizarrines, para hacer las cuentas que el maestro dictaba. Don cesáreo era muy pegón, especialmente pegaba a muchos niños con el puño cerrado. Como alumnos problemáticos recuerdo que tenía a Félix Piteras, Julián Fidela y Longino “El Rata”, de otros no me acuerdo mucho. Cuando se acabó el curso me mandó con los mayores de Don Vicente, y yo solo tendría seis o siete años.

Desde el lugar que tenía en el aula como estaba junto a la ventana veía perfectamente el discurrir de la gente por la plaza.

Los moradores que había por allí entonces eran los siguientes: En la parte de atrás de la escuela por donde estaban las escaleras, vivía el abuelo o el bisabiuelo de Joxe, tío Luciedino, allí también había una fuente con un buen caño de agua.

Pasaban dos regaderas por la plaza una por delante del comercio de Sixto y otra por el medio de la Plaza entre el casino y la casa del cura. Algún día habrá que hablar de las regaderas del Torno.

En una esquina de la Plaza vivía tía Coral, que tenía un taller de bordado con sus hijas, junto a su casa vivía tía Demetria Repuna, era hermana de mi abuelo Vicente, muy beata, y llevaba colgado un crucifijo muy grande que todos los niños íbamos a besar.

Un personaje clave de la plaza era tío Eulogio Cortatelas, regentaba una botica de medicamentos, y era prestamista de dinero, porque entonces no había bancos ni Cajas en el pueblo, y había dos o tres hombres que eran los que prestaban el dinero cuando a alguien le hacía falta.

Enfrente de la escuela vivían Tío Magín, que me parece que era el padre de Claudio el Curina, en la casa de al lado vivía tío Juan Lichón Gordo, que era el abuelo materno de nuestro Moderador Pablo, en la casa de al lado me parece que vivía una familia que se llamaba Tío Teodosio y tenían un hijo más o menos de mi edad que se llamaba Marino. Al lado vívia Tío Silviano, y al lado el casino que entonces lo tenía arrendado tío Máximo.

Separado por una pequeña calleja estaba la casa del padre Lacalle, que era donde vivía el cura Don David con sus padres, hermana y sobrina. Esa casa tenía una huerta muy buena.

En el otro lado de la plaza estaba la posada, y allí era famoso cuando venía el recaudador de impuestos a cobrar la contribución, también se alojaban en la posada los pieleros que venían a comprar las pieles de los animales de caza y de las reses que mataban los carniceros. También era famoso por san Lucas una turronera que vendía un turrón muy bueno, y los retratistas también se alojaban en la posada por san Lucas.

En la casa que daba a la plaza, vivía tío Eladio que era el empleado que tenían los falangistas en el Ayuntamiento y que se llamaba algo así como Hermandad Sindical de agricultores y ganaderos de El Torno. (Sindicato vertical).

Debajo de la escuela estaba el almacén de esta Hermandad Sindical, la regentaba tío Santiago Cabezagorda, y sus hijos Julián, Santiago y Justo. A la plaza llegaban por las tardes los camiones de tío Laureano y de tío Pedro y cargaban y descargaban las mercancías del almacén de la Hermandad. Ahora por ejemplo que es la temporada del verdeo, pues los agricultores llevaban allí sus aceitunas en carga con las caballerías y tío Santiago las pesaba y las clasificaba.

Al principio de la plaza vivía tío Desiderio que tenía una tahona y la regentaban sus yernos Serafín y Paco, que luego fue alcalde, allí iban en aquella época a hacer el pan las mujeres, según la harina que recibían en el racionamiento, también se hacían las perrunillas, las madalenas y los roscones de las bodas.

En la parte estrecha de la plaza, trabajaba duro el abuelo de Raquel tío Vitorio poniendo herraduras sin parar a todo tipo de caballerías que había en el pueblo.

Desde la ventana de la escuela , veía el devenir de las gentes hacía la fuente que había en la plaza, unas veces era para llenar los cántaros de agua que se llevaban a las tinajas de las casas. Eso lo hacían las mocitas al atardecer porque entonces se ponía la plaza llena de mozos y había muchos corros. Otras veces eran las caballerías que bebían del pilón. Y otras veces eran los muchachinos más mayores los que hacían auténticas batallas de agua alrededor del pilón rociándose los unos a los otros.

Pero en la plaza también había un árbol, igual o parecido a los que había en el patio de la iglesia y en la puerta del Ayuntamiento. A mí esos árboles no me gustaban nada, porque no se parecían a los árboles de aquella tierra y porque no daban ningún tipo de fruto. A mi me gustaban todos los árboles que daban algún tipo de frutas.

El último recuerdo que tengo yo del árbol de la plaza fue una tarde que colgaron del mismo varios lobos que habían cazado en la sierra, un día que habían salido todos los hombres del pueblo a lobos a la sierra. Mataron varios y los colgaron de aquél árbol y en el casino se hizo una fiesta para celebrarlo.

Recuerdo muchas fiestas en la plaza, la de los quintos, las rondas de las bodas, la procesión de Pascua, cuando se encuentran la Virgen y el Niño, los carnavales y sobre todo a tío Cascales y tía Mariapaz, vendiendo chucherías y helados en el verano y su escopeta de aire comprimido para tirar flechas.

También recuerdo juegos en la plaza, como la bilarda, el gua, la lima, las peonzas, había un juego que me parece que se llamaba el verdugo, que se jugaba con un hueso de animal en forma de dado, una cara era el rey y era el que imponía el castigo, otra cara era el verdugo y era el que pegaba los gorrazos que decía el rey, otra cara se llamaba el pan, y te librabas de recibir gorrazos y por fin otra cara se llamaba vino y era la víctima que recibía los gorrazos, en aquella época todos los muchachinos llevábamos boina a la escuela. También había otro juego que se llamaba “mosca”.

A estas alturas de recuerdos me viene a la memoria una vez que se hizo capea en la Plaza por San Lucas, se cerraron las bocacalles con unas vigas.

También recuerdo una vez la plaza llena de muchos hombres que fueron a despedir a mi tío Enrique que se fue voluntario a la guerra de Sidi-Ifni, y yo fui el botero en aquella despedida, fue todo el pueblo a despedirle, y yo no daba a bastos a llenar una y otra vez la bota de vino.

Esto es todo lo que pude recordar de la vida de la plaza de El Torno.

Un saludo

Feliciano