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 Educación: Algunas precisiones, por Roberto F. Bertossi  

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EDUCACIÓN: ALGUNAS PRECISIONES

p. Roberto F. Bertossi

 bertossirf@yahoo.com.ar

 

La Educación nos revela nuestras capacidades y nuestros límites.

El desafío mayor que nos plantea el reto actual de la tecnociencia es educativo.

La formación y profesionalización constituyen el autentico talón de Aquiles de nuestro futuro.

La profesionalización y recapacitación con innovación continua en la gestión, las artes y los oficios se ha convertido en un insumo prioritario.

En educación no se trata sólo de invertir más sino y sobretodo, bien.

La cuestión no es escolarizar ni de universalizar solamente sino lograr que las nuevas generaciones adquieran y asimilen conocimientos y destrezas significativamente útiles para sus vidas y el mejor desarrollo del país en los términos de los artículos 14, 75 incs. 17, 18, 19 y cc. de nuestra Constitución Nacional.

Escolarizar es un aspecto, proyectar, desplegar y ejecutar programas de enseñanza, aprendizajes y capacitación es otro, diferente, muy distinto y mucho más arduo, complejo y dificultoso.

Por todo eso es urgente y necesario modificar el discurso educativo.

Se trata de advertir la importancia, significación y trascendencia de la cualificación como la enorme riqueza del conocimiento para reposicionar ciudadanos y predisponer lo mejor de nuestra ciudadanía.

Ya no hablemos entonces de recuperar días de clases sino de satisfacer, profundizar y lograr los contenidos educativos proyectados y más vinculantes con oportunidades; construyendo y reconstruyendo capital social; dignidad y autoridad docente.

Sepamos discernir y tener memoria. ¿Por qué, en qué medida y grado de necesidad se trabajó y pregonó toda una ley nacional para asegurar apenas un 6% del PBI para educación en llamativa coincidencia de tiempo preelectorales?

Nunca olvidemos que Argentina debe replicar –o aumentar- más que nunca su importante inversión en Educación ya alcanzado en plena democracia de los 60´.

En efecto, hace ya más de 40 años en la administración del Dr. Illia –con menos recursos, menos crecimiento, menos superávit y un contexto económico internacional adverso- supimos tener uno de los presupuestos más altos para Educación (casi un 20% del PBI) acreditando certeras prioridades con contundentes decisiones de políticas de estado.

Finalmente, no dudemos de que sólo así, la educación será nuevamente la herramienta más formidable para combatir duradera y creíblemente la pobreza, estructural y coyuntural; para generar genuinos puestos de trabajo, satisfacer necesidades físicas básicas, incorporando y reincorporando a todos los excluidos con autonomía, independencia y responsabilidad al sistema social, educativo, laboral y productivo incrementando nuestros activos de bandera todo lo posible.

Concomitantemente estaremos rescatando también la movilidad social y cultural ascendente, singularmente aquella de los segmentos más vulnerables de nuestra comunidad nacional.