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 La Inseguridad, de Roberto F. Bertossi  

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LA INSEGURIDAD

(y  tantos  habitantes de las calles, de las cárceles, de los estadios...)

 p. Roberto F. Bertossi

 bertossirf@yahoo.com.ar

La inseguridad, parece  no ocupar aún el primer lugar en la agenda oficial, en la medida que sólo se tibia y tenumente se abordan sus efectos ignorando o desdeñando las causas, posiciones, contextos  y relaciones más profundas aunque alienta que la señora presidenta finalmente acaba de recnocer a la misma como asimismo,  las dificultades para abordarla.

Entendiendo que debemos ir a sus causas –no solo a sus efectos- los habitantes de la calle no son otros que todos los excluidos del contrato social argentino, aquellos que en `tal jerarquía y rango´  continúan siendo el gran desafío y una enorme deuda común, cuyo mandato de pago la ciudadanía –con crecientes tributos y su voto cívico-, viene depositando democrática e infructuosamente en cada gestión político- social  institucional.

Hablamos de esos limpiavidrios, cartoneros, cirujas y vagabundos presos del frío, del hambre, del desprecio y de la rabia que les produce su expulsión o carencia de lo que debieran ser sus acogedores y satisfactorios domicilios –al menos, albergues inmediatos-  dignos y habituales.

Lo cierto es que hemos aprendido a convivir con esta realidad, nos hemos acostumbrado (inhumana, omitiva  y riesgosamente) a ella y eso mismo favorece y facilita olvidar, ignorar o desdeñar las causas más profundas de estos limpiavidrios humanos y vecinos de todas las intemperies.

Claramente, la violencia familiar, la deserción escolar, la desigualdad, la corrupción, la inseguridad y la desocupación con sus índices propios de pobreza, carencia e indigencia, explican y predicen esta presencia como su incremento.

Elementales deberes de solidaridad social nos obligan entonces a buscarles alternativas inclusivas, asumiendo el compromiso y comprometiendo a las distintas instituciones, sectores y entidades tanto del orden nacional, regional, federal como local.

Se trata de  encontrarles con premura y solidaridad social, alimentos y servicios básicos para su salud, aseo, alimentación y educación –formal e informal, urbana y rural- en pos de su inclusión plena e integración para alanzar la mejor cohesión social posible.

En dicha perspectiva, el Estado debe asumir toda su responsabilidad haciendo todo los posible por individualizarlos, promoverlos reconociéndolos interlocutores válidos y legítimos acreedores a sus derechos y garantías constitucionales efectivas para revertir con gradualismo y eficacia -hospitalidad y cercanía-  las causas relacionadas y relacionables.

En efecto, el preámbulo constitucional anticipó la garantía suprema de promover el bienestar general para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino y, sin titubeos, a dichas categorías corresponden los habitantes de la calle, menesterosos, harapientos, despojados, descalzos, burlados, humillados, adictos, generalmente sin domicilio ni contención alguna, es decir, un segmento humano infortunadamente crónico de la exclusión, políticamente ingrávido, impotente y apto para todo tipo y clase de irritación como lo acredita el pasmoso estado actual de una inaudita inseguridad tan generalizada como cíclica y recurrentemente subestimada por los responsables públicos de la seguridad.

Una propuesta:

Revertir  este violento `desmadre social´ ya implora una contundente inclusión social proactiva incentivando Vg., a los jóvenes,  los chicos de la calle, los más vulnerables; reubicándolos, orientándoles, organizados y acompañados por la nación, las provincias, municipios, comunas, empresas, sindicatos, universidades, institutos, escuelas, ONG's apropiadas y todos los actores sociales, públicos y privados, mancomunados para plasmar Vg. microempresas o cooperativas de trabajo, funcionales y con capacidad de resolver paulatina y satisfactoriamente la problemática planteada.

Con esta mirada nueva y un cabal marco de corresponsabilidad social, vg., una capacitación y calificación empresaria y sindical; el micro crédito estatal para microproyectos y el crédito cooperativo complementados mediante proyectos específicos, duraderamente viables, con educación productiva,  información, y capacitación tecnológica sumaran sustancialmente lo suyo para  el hallazgo de la clave para una cultura de la satisfacción.

Estas cooperativas, las micro o pequeñas empresas (capacitación y trabajo de presos, etc.)que se organicen al efecto, o sociedades de economía mixta podrían asumir Vg., el tratamiento, reciclado y eventual enterramiento de basura y desechos en general, de plásticos, vidrios, latas, etc. en particular, mereciendo en tal caso la mayor simplificación administrativa, garantía estatal, tratamiento de discriminación positiva en materia de impuestos, tasas, contribuciones y servicios con la contundente promoción y fomento público y acompañamiento privado y mixto.

Los impactos serían múltiples, diversos y positivos, tanto desde la perspectiva sociológica, familiar, productiva, laboral, cultural, paisajista, ecológica, como para la paz social, con un concreto aporte al incremento del capital social.

Así entonces, con renovada actitud productiva,  cada pueblo, cada ciudad de nuestro país tendría una estrategia a seguir o imitar y bien podrían transformar sus aspectos críticos en oportunidades similares impulsando la organización de los habitantes en sus calles en microempresas periféricas y satelitales a cada Centro Vecinal y/o de participación ciudadana (CPC),  a cada Centro de Integración Comunitaria existentes y/o  a crearse.

El compromiso académico es imprescindible en la organización estratégica de proyectos, logística, plantas de tratamientos, clasificaron, reciclados –agregando valor local-, tecnificación, industrialización y comercialización a partir de micro escalas, despertando y usufructuando creativa e inteligentemente los beneficios que implican `el compre local y/o provincial´ en el contexto de una economía más amiga del hombre, de la tecnología,  del medio ambiente y, también, como una herramienta del conocimiento comprometida socialmente `haciendo´ educación productiva entre otras buenas maneras de corresponder favorablemente tanto a fuertes demandas sociales de legiones de jóvenes y adultos desocupados, como al empleo  joven, el primer empleo y la mejor reinserción de expresidiarios.

Las anomalías, alteraciones y riesgos en el desempeño de vg., cartoneros y cirujas transportados en carros tracción a sangre, conducidos muchas veces por niños, pequeños o jóvenes muy jóvenes -sin patente, licencia, edad, capacidad, responsabilidad personal, patrimonial  ni seguro, sin habilitación municipal u otra- con ninguna consciencia ni posibilidad  de responsabilidad tanto en circulación como en su cometido, con las dificultades y peligros que eso mismo supone, merecerían que las empresas acrediten más responsabilidad social y sean incentivadas para involucrarse en acciones y programas concretos, duraderos, ciudadanizando todo lo posible  a cada uno de estos habitantes.

Debemos vincular personas con oportunidades, empresas con posibilidades para  lograr –por ejemplo- aportes sensibles de fabricantes de motocargas, ciclomotores y utilitarios básicos y establecimientos educativos, industriales y tecnológicos a los fines de modernizar, organizar y promover integralmente el sector de los actores relacionados con desechos  mediante centros estratégicos de transferencias en cada  barrio, en cada partido,  estimulando, simplificando y facilitando su acceso paulatino a nuevas formas de modernización,  motorización,  vehiculación y transporte de tal forma que, regularicen su situación con máxima simplificación administrativa,  haciéndola más eficiente, más prolija, más productiva , mas segura  y  mejor vista.

Finalmente, a través de metodologías socioeconómicas inclusivas, alcanzar el mejor desarrollo humano posible, a la luz de los artículos 14, 14 bis, 75 inc. 19 y cc. de nuestra Constitución Nacional, único desarrollo proactivo que no situará mejor en las antípodas de la peligrosidad -porque  nadie es más peligroso que quien ha llegado a creer que no tiene nada que perder,  nada que anhelar-, violencia e inseguridad postergantes y afligentes que también se `nutren´ precisa (no casual ni matemáticamente) de niños, jóvenes y mayores marginales e indigentes privadas injustamente de todo proyecto de vida, de todo motivo para vivir y convivir; puntual y prioritariamente, esas personas  que esta propuesta espera incorporar o reincorporar con autonomía y dignidad al sistema social, a la paz familiar, escolar, al campo laboral, social, económico y cultural, sistema que actualmente les tiene marginados en los hechos y la cotidianeidad, de toda posibilidad, de toda oportunidad lo que debe ser revertido no legislando o reglamentando la inseguridad o las injusticias sino sumando todos nuestros esfuerzos y conocimientos para abolirlas progresivamente reconstituyendo la armonía y fraternidad social, afianzando la justicia en todas sus dimensiones,  consolidando la paz interior con el bienestar general que no es solo igualdad de oportunidades sino capacidad de elegir e igualdad e posibilidades.