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 La Perturbación de la Solidaridad, de Roberto F. Bertossi  

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LA PERTURBACIÓN DE LA SOLIDARIDAD

p. Roberto F. Bertossi[1]

bertossirf@yahoo.com.ar

¿Qué más, cuántos estragos humanos, naturales y culturales deberán acontecer para que el hombre admita finalmente que la solidaridad fue, es y será el único puente a un mundo de todos y en paz..?

¿Qué fue de nuestro instinto gregario, de nuestros impulsos, gestos y palabras solidarias, de nuestros activos intangibles..?

¿Qué fue de esos tiempos en que la gente tenía tiempo para visitarse, para comunicarse para completarse?, ¿qué fue de esos tiempos exentos de comparaciones y miradas consumistas, hedonistas y ruinosas?

¡Cómo no afirmar que lujos de nuestros mayores son "necesidades" nuestras hoy, sin envalentonar a los verdugos vacíos de la hipermodernidad!

Entonces, ¿qué ha perturbado esa urbanidad y buenas costumbres..?

No hemos de arriesgar mucho si sostenemos que, una profunda  aculturación individualista, materialista, corrupta, confrontativa y violenta impuestas por modelos e ideologías inhumanos está detrás de estas derivaciones perturbantes, perversas...

Adicionalmente, la rigidez y lo inexorable de las variables macroeconómicas como todo discurso hegemónico implican de suyo más exclusión social.

La sociedad contemporánea parece vivir como diría Borges "la eternidad del instante", del presente, del instinto irracional, de lo urgente e instantáneo, del hiperconsumismo, hiper-hedonismo, marcada por profundas y globales modificaciones refleja una nueva relación con el tiempo, con las normas y las formas deshilachando el lienzo del pasado con el presente y el futuro; la tradición, el patrimonio humano y cultural mejores se han transformado en  subproductos de "consumo melancólicos" pero en realidad, todo eso no hace más que repotenciar sobre la base presente, nuestro anhelo colectivo de recuperar nuestra identidad que finca sus raíces en un pasado común.

Por esto último, conservamos  la esperanza  en el tiempo por venir que se expresa en más sensibilidad ecológica como en la preocupación compartida por la educación, la salud y la seguridad.

Frente a las amenazas actuales que constituyen rechazos explícitos de la lógica moderna, la hipermodernidad surge como una "nueva modernidad" intensificada y superadora en la que se procura renovar los derechos pero también los deberes del hombre, que convive con otros sucesos como mercados ampliados mas allá de las fronteras, del tomate y la tecnociencia y que, en la búsqueda de certezas, vuelve a marcar límites y exigencias mostrándose más dispuesto a "compartir" la soberanía, rescatar el poder del Estado en orden a asegurar la satisfacción de las necesidades físicas básicas, la regulación y en el control –mediante incentivos y proactividad- de servicios públicos esenciales -  pródigamente privatizados-, solidarizando la economía, fiscalizando los mercados e incorporando las organizaciones sociales -ante la redefinición del paradigma tradicional de los partidos políticos- en la instancia de la responsabilidad pública, tanto para gestionar como para fiscalizar acciones y conductas de "interés público".

Asimismo, la axiología jurídica del siglo XXI destaca el espacio que ocuparán la solidaridad y la seguridad jurídica entre los valores jurídicos hipermodernos.

El constitucionalismo de la realidad incorpora expresamente la solidaridad como nuevo valor. Ella es la nueva concepción de la igualdad, sustentada sobre los principios de seguridad jurídica (artículos 14, 14 bis., 16, 75 inc. 19 CN.).

De ahí que el constitucionalismo del por venir no deba constituir ya una exaltación de lo individual, sino un reequilibrio entre el hombre y las instituciones; el principio básico de la solidaridad en toda organización social y política democrática es la frontera a las libertades para la defensa de las demás libertades, "libertad y equidad para un derecho sin abusos".

La solidaridad es también la expresión de un valor político nuevo, renovado, que defiende y tutela tanto a los bienes individuales como a los comunitarios. Debe ser la demostración acabada del compromiso de los sacrificios compartidos; por ello, la juridización de la solidaridad es el valor bautismal del constitucionalismo de la verdad.

Tenemos referentes de antaño y de ahora en tantos de nuestros inmigrantes,  nuestros próceres pobres de espíritu, nuestros magnánimos maestros rurales, nuestros enormes médicos rurales como Esteban Laureano Maradona  Rene Favaloro –entre tantos otros-, Juan Carr y muchos pero muchos más.

Así entonces, día a día,  poco a poco, aquí y allá, con trabajos y entregas generosas, fraternales, como el suyo, el  tuyo y el mío, veremos que, mancomunadamente, con varios poquitos, haremos "un mucho" cada vez que nos lo propongamos.

Mi pertinacia tiene sólido motivos, sabemos que día a día, codo a codo no solo somos mucho más que dos, sabemos que con "el buen combate" libraremos a la solidaridad de toda perturbación y perversidad, porque una redefinición y resignificación fraternal de las normas de convivencia social "impregnadas de perfumes y fragancias fraternales" sacudirán todos los días pero, especialmente, cada día de la solidaridad (el 26 de Agosto, fecha  de nacimiento de Madre Teresa de Calcuta), el reino de la solidaridad, "la gota de Teresa" para que nos salpique a todos con un diluvio regenerador y salutífero, preludio de un hermoso, majestuoso  y fecundo arco iris que corone los corazones de todos, sin brillantina ni intermitencias.

Es que, al fin y al cabo, ante tremendas congojas humanas y su angustiante e inquietante globalización,  la conspiración solidaria y sus frutos duraderos, son mucho más que una esperanza y mucho menos que una utopía.-


[1] Premios Gota en el Mar,  2005´ y   2007´

a la trayectoria y al  periodismo grafico solidario.