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 Es Hora de que los Sueños se hagan Realidad, de Miguel Mancuso  

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ES  HORA  DE  QUE  LOS SUEÑOS SE HAGAN REALIDAD

 

Autor: Miguel Mancuso, profesor de Ciencias Naturales, Junín, Provincia de Buenos Aires, República Argentina

 

Termina un siglo, termina un milenio, es hora de balances y porque no es hora de SOÑAR en el nuevo siglo que comienza, en el que ya estamos transitando. Y es justamente este derecho a soñar el que me lleva hoy a escribir estas palabras. Ese derecho que no está en ninguna Declaración de Derechos Humanos pero sin el cual los demás tendrían mucha sed, ese derecho que sería justo que todos ejerciéramos un poco más ya que a veces hacerlo para algunos es sinónimo de pérdida de tiempo.

Pero, antes de soñar es justo partir de la realidad.

Termina un siglo... Termina un milenio con sus esclavitudes, sus hambrunas y sus pestes.

Termina un siglo, con sus guerras mundiales, sus bombas atómicas, sus revoluciones y sus ataques al planeta, a «nuestra casa común». Un siglo con progresos a veces paradójicos, donde por un lado los automóviles se perfeccionan  cada vez más y al mismo tiempo devoran distancias y se «comen» el oxigeno.

Termina un siglo donde la televisión y las computadoras entraron en nuestros hogares y el diálogo, la comunicación familiar y la afectividad que solo dan las palabras y los gestos parece que se van perdiendo.

Termina un siglo, con incertidumbres políticas y económicas, con instituciones pervertidas, con corrupciones muchas veces encubiertas, con la tan actual que parece escrita ayer: “la biblia al lado del calefón”

Termina un siglo, con nuevos records mundiales argentinos en número de muertos y heridos en accidentes de tránsito y en eventos futbolísticos.

Y termina un siglo, con un nuevo “fin de ciclo lectivo escolar”, con sus “viajes de egresados” y sus “vueltas olímpicas”, con niños y adolescentes que no saben leer, con “horrores de ortografía”, con pocos saberes y muchos padeceres, con desbordes, con falta de disciplina, pero, ahora sí, con “amonestaciones y con evaluación diagnóstica”, con los CBC para la EGB y el POLIMODAL.

Termina un siglo con mil días de la Carpa de la Dignidad, durante los cuales muchos políticos llegaron a considerarla parte del paisaje  de la Ciudad de Buenos Aires, con un “Fondo de Incentivo Docente” que fue desafortunado hasta en su nombre, que parecía indicar que debíamos recibir un “pago extra” para cumplir nuestras tareas.

Termina un siglo, donde se puso en marcha una Reforma Educativa que era necesaria pero que nuevamente se inció  desde  escritorios sin tener en cuenta a los docentes, a aquellos que desde la Puna a Tierra del Fuego “tienen olor a tiza en las manos”.

Una reforma necesaria, pero en la que se privilegiaron los Tiempos Políticos sobre los Tiempos Educativos. Una reforma educativa tomada en gran parte de marcos teóricos de países donde un docente gana dos mil dolares mensuales, trabaja doce horas cátedra y otras doce las destina a preparar sus clases, tiene capacitación en servicio y años sabáticos para perfeccionarse.

Este año recorriendo la Provincia dando cursos me di cuenta de la cantidad de heroes que tenemos que con casi nada de esto hacen milagros y no buscan recompensas, y de los cuales en algún momento habrá que acordarse.

Termina un siglo y vivimos tiempos en los que «estamos tocando fondo»,en los que será necesario repensar:

¿ Cuál es la función de la educación?

¿Que tipo de hombres necesitamos para nuestro país?

¿Queremos que nuestros hijos reciban una formación acorde a los cambios científicos y tecnológicos de nuestra era?

¿Queremos forjar el alma, inculcar valores o solo pretendemos como dijo Montaigne “amueblar el alma”, llenarla de contenidos, generar seres fríos despiadados, despreocupados por el otro?

Y ahora sí, déjenme el derecho de responder a estas cuestiones expresando sueños e ideales que llevo desde siempre y que no voy a claudicar.

Y entonces  Sueño en la Escuela que yo quiero, en la Revolución Educativa que aspiro y digo:

Sueño con una escuela que sea un lugar para vivir, para relacionarse, para cooperar, para ser lugar de amistad, de unión y de encuentro.

Sueño con una escuela en la que haya relación entre la realidad social y lo que se enseña.

Sueño con una escuela en la que se fomenten las Actitudes en los maestros y en los alumnos.

Sueño con la escuela de la creatividad, de la reflexión, del pensamiento crítico y en la que se enseña a asumir responsabilidades.

Sueño en una escuela que privilegie el crecimiento del niño, la afectividad y sus sentimientos sobre la competencia.

Sueño en una escuela en la que los educadores deban esforzarse por no forzar la libertad de nadie.

Sueño con una escuela en la que el educador intente transmitir ideales, valores, normas, porque ellos están pidiendo a gritos MODELOS, ejemplos dignos de ser imitados y es nuestra obligación dárselos.

Sueño con una escuela convocante, compañera del camino, abierta al diálogo, que pierda el protagonismo en favor de los alumnos para que estos desarrollen todas sus virtudes y sean protagonistas de su propia educación.

Creo firmemente que estos sueños no son difíciles de concretar pero para ello es necesario que los ADULTOS empecemos a pensar seriamente que la EDUCACIÓN es la única herramienta que nos llevará a forjar estos ciudadanos que necesitamos. Por eso:

Es hora de dejar de pensar en partidismos.

Es hora de dejar de llevar cada uno agua para su molino.

Es hora de construir sobre lo que el otro a hecho y no de destruir porque lo hizo el otro.

Es hora de jerarquizar  la profesión docente, de hacerle recuperar el prestigio que alguna vez le dimos, de no pensar en la economía cuando estamos hablando de EDUCACIÓN.

Es hora de que nuestros políticos se jueguen y piensen que solo reivindicando a la Educación lograremos los ciudadanos de un mañana mejor,

Es hora de una Revolución Educativa con todas las letras, que no pierda de vista que la gran función de la educación de hoy y del futuro debe comenzar por ENSEÑARNOS A REAPRENDER A VIVIR JUNTOS.

 

Publicado en Diario LA VERDAD-Edición Dominical de Junín-Pcia. de Bs.As.