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 Críticas Generales: Maradona y el Sistema Educativo  

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MARADONA Y EL SISTEMA EDUCATIVO

 

Federico Martín Maglio

Enero de 2001

 

En la actual transformación educativa se nos dice a los docentes que los alumnos tienen conocimientos previos y que son los que hay que tener en cuenta en la selección de los contenidos básicos a desarrollar en las clases para hacerlos significativos. También nos dicen que tengamos cuidado porque no debemos desarrollar los mismos contenidos en una escuela donde asisten alumnos con serios problemas económico-sociales que en otra en donde estos son menores. Por ello, es que afirmamos que esta propuesta educativa no es democrática ni trata de dar las mismas posibilidades a todos los habitantes del país ya que establece desde un principio quiénes tienen acceso a determinados conocimientos y formación y quiénes no. “Se debe tener en cuenta el medio”, nos dicen. Entonces la educación se transforma en un instrumento de sojuzgación de la población dentro de su entorno sin darle la menor posibilidad de cambio.

Se le carga a la escuela la responsabilidad de mantener dentro del sistema educativo a alumnos cuyo entorno social, familiar y cultural no toma a la educación entre sus valores fundamentales; la consigna es “contener” al alumno y no se habla de educarlo ni instruirlo.

Este sistema capitalista, basado en el utilitarismo neoliberal que profundiza las diferencias de base en lugar de acortarlas, tiene, a su vez, un grave defecto que contradice al mismo liberalismo. Es que el liberalismo tiene como dogma al esfuerzo y capacidad individual y de acuerdo a ellas cada individuo tendrá una vida digna o no la tendrá. La falencia está en que no tiene previsto cómo hacer para que un alumno que se destaque en sus estudios pueda llegar a la Universidad y recibirse ni acceder a una vida digna. En cambio, en otros planos como el deportivo, sí sucede.

 

El mismo principio, ¿el mismo final?

Diego Armando Maradona nació en una familia pobre de Villa Fiorito, y por sus dotes para el fútbol sobresalió del resto de los chicos de su edad. Entró a jugar en el Club Argentinos Juniors de la Capital Federal y, a partir de allí, pasó por la selección nacional y otros clubes de la Argentina y Europa. Ganó millones de dólares con sus contratos y se convirtió en una estrella mundial del deporte. Tuvo una vida más que digna... ayudó a su familia y se dio todos los gustos habidos y por haber.

Juan “Cacho” Pirulo nació en una familia pobre de Villa Tachito; en la escuela se destacó por su facilidad en resolver operaciones matemáticas de todo tipo. A medida que avanzaba en su escolarización primaria se hacía más que evidente que era un alumno aplicado y responsable, preocupado por aprender más cada día. Sus calificaciones siempre fueron sobresalientes. Llegó a ser el abanderado de la escuelita del barrio. No pudo seguir sus estudios secundarios ya que la familia no podía solventar ni siquiera el boleto escolar. “Cacho” hoy está desocupado, sigue viviendo en la misma villa que lo vio nacer y hace changas para dar de comer a su familia.

 

Maradona, el sistema y el dinero ¿la educación?

¿Por qué la diferencia en el desarrollo y final de esta brevísima descripción a pesar de tener el mismo origen?. ¿Por qué a Maradona se le reconocieron sus dotes naturales y a “Cacho” no?. ¿Por dónde pasa la diferencia?.

La realidad, por más que duela, es que esta sociedad se maneja con y por el dinero. Maradona era un gran negocio para muchos sectores de poder (económicos, corporativos, industrias, empresas de comunicaciones, bolsa de valores, clubes de fútbol privados y  varios políticos). Cuando jugaba Maradona, el partido era televisado a millones de personas y esto generaba grandes negocios de los cuales él mismo comenzó a formar parte. Al sistema no le importó que provenga de un barrio pobre ni que haya sido bueno o malo en sus estudios. Maradona fue negocio mientras hiciera malabares con una pelota, era el espectáculo que daba para placer de los que gustan del fútbol.

Pero esta sociedad no considera un gran negocio la existencia de “Cacho”; su habilidad y esfuerzo no es redituable ni brinda espectáculos millonarios una persona que tiene un cerebro y un espíritu dedicado al estudio y, posiblemente, a la investigación científica. Él no era negocio.

El sistema de los espectáculos deportivos rescató a Maradona. El sistema educativo no tenía cómo hacer para que “Cacho” pudiese seguir estudiando. Aún el haber accedido a una beca no garantizaba que “Cacho” algún día pudiera haber tenido una vida digna... nadie estaba dispuesto a ayudarlo “por sus dotes personales” porque las mismas no son redituables económicamente. Es más, de haber podido ir a la Universidad, quizá hoy hubiese estado trabajando en el CONICET con un sueldo que horrorizaría hasta al mismísimo Drácula.

 

El sistema educativo como control social

El sistema educativo, incluso basado en las ideas capitalistas y liberales, no tiene previsto cómo un alumno “aventajado” pueda desarrollar sus dotes personales. En América Latina se cuentan con los dedos de una mano los establecimientos educativos que ofrecen una educación diferente para los genios y, además, son privados. El sistema estatal no los tiene en cuenta ni ha previsto un plan para su futura implementación. Pero estamos hablando de los que sobresalen ¿qué sucede entonces con los “normales”?. ¿Qué pasó con los compañeros de juego de Maradona en las divisiones inferiores de Argentinos Juniors?. ¿Qué pasó con los compañeros de curso de “Cacho”?. Todos, unos y otros, de una u otra forma, siguen en donde nacieron. El mismísimo jugador de fútbol, generador de espectáculos y grandes negocios, no tiene asegurado un porvenir económico-social si no sobresale sobre el resto y este resto somos todos nosotros, los “normales”. Los compañeros de “Cacho” tampoco tuvieron oportunidad de mejorar su educación ni forma de vida.

Este planteo nos lleva a preguntarnos... ¿qué es lo que sucede en este sistema que, a pesar de las ideas liberales, ni siguiera puedan acceder a una vida digna aquellos que se destaquen en el campo del conocimiento?. ¿Por qué un miembro de un conjunto de la llamada “bailanta” gana más dinero y obtiene un nivel de vida mejor que un científico del CONICET o un universitario que termina manejando un taxi?. ¿Cuáles son los valores con los que se maneja esta sociedad?.

Valores. Este es el problema. De entrada nomás tenemos valores alienantes como que el dinero es fundamental para poder acceder a una vida digna o que sólo pueden hacerlo aquellos que se destacan en obtener este “vil metal” por sus “dotes personales” dentro del libre juego del mercado.

Materialismo y evolucionismo social, dos contra-valores apoyados por la ideología postmodernista que toma como ideales al consumismo, la falta de esfuerzo y trabajo, el hedonismo, la satisfacción de “necesidades” personales fabricadas por los medios de comunicación y orientadas a bienes de consumo innecesarios.

Este sistema termina favoreciendo sólo a dos grupos comunitarios:

  1. Los creadores de ilusiones como fabricantes, revendedores y “creadores de imagen” a través de los medios.

  2. Sectores económicos y políticos que de una u otra manera siempre están “enganchados” con el poder hacer, decir y decidir porque son los que manejan el mundo.

 

¿Maradona y los “bailanteros” no están en estas comunidades?. No, ellos son sólo títeres a los que el sistema exprime mientras den ganancias. Ni uno ni otros son preparados para una vida dentro del poder ya que serán dejados de lado apenas se termine su “ciclo vital”, su vida útil en dar ganancias. Ellos son bienes de consumo como tantos otros en la vidriera de los medios de comunicación. Representan una vida que tiene los días contados. Cuando mueren, aparecen otros, y “la maquinita” sigue funcionando...

Hoy podemos ver con claridad cómo terminó Maradona. La realidad lo sobrepasó, no estuvo preparado para afrontar una vida totalmente opuesta en lo material a su origen. No supo cómo moverse en un ambiente muy distinto al que lo vio nacer.

“Cacho” no cayó en la drogadicción ni en el desprecio soberbio por el prójimo. Pero “Cacho” está preocupado porque sus hijos corren el riesgo de ser detenidos por la policía... Ellos tampoco pueden adaptarse a una vida que le niega todo lo que el sistema les muestra por los medios de comunicación, estableciendo una relación neurótica entre la realidad que viven y el querer ser parte de la otra realidad, la postmoderna signada por el tener.

 

Conclusión

A los docentes nos dicen... Nos dicen que hagamos significativos de acuerdo a la realidad de cada grupo los contenidos a desarrollar... Nos dicen que “contengamos” a los alumnos y así “den” las cifras comprometidas ante el Banco Mundial... Mientras los docentes sigamos escuchando, nuestra realidad se irá hundiendo cada vez más. No escuchemos tanto. Mejor pensemos, debatamos, estudiemos y jamás nos debemos callar ante tanta injusticia pre-fabricada. Todos podemos terminar como Maradona, drogados por una i-realidad construida artificialmente y por ello carecientes de espíritu crítico, abúlicos, inmóviles, fáciles de ser conducidos... Títeres útiles al sistema.

 

Federico Martín Maglio

Enero de 2001