FMM
EDUCACIÓN

República Argentina - Buenos Aires - San Nicolás
Educación, política, economía, historia, libros, nuevas tecnologías

Usted está en...

 Críticas Generales: Cuanto más queso, menos queso  

Presentación

Inicio
Mi currículum
Editoriales
Mapa de este sitio
Novedades del sitio
Mi portal
Mi bitácora
Mis cátedras
Premios
Bromas de mis alumnos

Secciones

Alumnos
Humor educativo
Informática
Nuevas Tecnologías
Materiales para el aula
Escritos
Biblioteca Digital
Pedagogía
Proyectos
O.N.U.

Historia

Historia
Documentos
Notas
Un paseo por...

Recursos

Notas
Const. América latina
Documentos
Películas y Series
Educación especial
Esq. conceptuales
Frases célebres
Papelería
Presentaciones
Videos

Sistema Educativo

Entrada en la sección
Represent. docente
Leyes de Educación
Informes sobre Educ.
Docum. curriculares
Banco Mundial
Pol. educ. en Argentina
II Cong. Ped. Nacional
Críticas al sistema
Univ., Ciencia y Tec.
Provincia de Bs. As.

Comunicación

Enlaces
Contácteme

 

EDUCACIÓN: CUANTO MÁS QUESO, MENOS QUESO

Osvaldo Bugdahl

 

Imaginemos un pedazo de queso suizo, de aquellos bien llenos de agujeros y apliquemos un silogismo, entonces...”Cuanto más queso, más agujeros. Cada agujero ocupa el lugar que en el que habría queso. Así, cuanto más agujeros, menos queso. Cuanto más queso, más agujeros y cuanto más agujeros menos queso. Por lo tanto, cuanto más queso menos queso”.

Es así como podríamos explicar lo que está ocurriendo con nuestro sistema educativo y es, porque cuando queremos que tenga menos agujeros no hacemos otra cosa que sumarles nuevos.

Este sistema que están padeciendo los alumnos y docentes de todo el país no es otra cosa que el producto final de un sistema nefasto que solo piensa en estadísticas y presupuestos. Desde ya que para ello necesitaron de una tarea de hormiga para poder aplicarlo y comenzó cuando desde algunos programas de TV se hablaba de la poca cultura general de los alumnos llevando al panel a pedagogos y alumnos de la Universidad de Belgrano, como si fuera ésta la realidad de las escuelas públicas. Pero el camino estaba marcado, había comenzado una etapa de desprestigio que arribaría en una Reforma Educativa con la Ley Federal de Educación.

El sistema tenía un agujero y era la falta de presupuesto para modernización de las escuelas, en cuanto a infraestructura y medios que dieran a los alumnos acceso a más y mejores herramientas para formarse para un mundo competitivo. Para ello, se preocuparon por abrir más aulas (más queso) y que en las mismas los alumnos puedan recibir su vaso de leche; atendido siempre por las maestras, o sea que se dejaba de enseñar para atender el comedor, se agrega otro agujero.

Detectan que hay mucha delincuencia juvenil y una forma de tener control sobre esos chicos es tenerlos dentro de las escuelas, es decir que la escuela pasa a ser “contenedora”. Para esto el aparato de gobierno cubre muy bien los posibles reclamos de la sociedad y les asigna un monto de dinero para becas de estudio que reciben aquellos que no tienen para mandarlos a las mismas, más queso. No importa cómo se los capacita, qué reciben, están dentro de las escuelas y eso los saca de las calles, otra vez se sumaron agujeros, porque la escuela y los docentes no están preparados para cubrir todas las dificultades que deberían atender psicopedagogos y asistentes sociales. Más agujeros, porque cae la atención a los alumnos y aumentan los problemas en la escuela.

Comienzan los reclamos de los docentes, ya que aumentan la cantidad de alumnos por curso, cuando en cualquier parte del mundo se tiende a disminuirlas para una atención más personalizada, deben dar de comer, atender los problemas de los chicos, contenerlos y encima el país cae en un caos social que destruye a las familias. Aparece el incentivo docente, léase más dinero para educación –queso- pero siguen los agujeros.

La escuela es entonces quien recibe todos los problemas, y los padres, cuando se los cita para que se acerquen para hablar de sus hijos, se ofenden, porque le estamos causando otro problema. Es muy raro que lleguen a las escuelas a preguntar lo que se les está enseñando y porqué, que se interesen por el contenido de lo que estudian, pero sí, se preocupan cuando un docente falta mucho y el chico llega antes a casa o entra más tarde, es lógico, le está generando otro problema, ellos ya tienen demasiados en el trabajo como para estar preocupándose por sus hijos durante el horario laboral. “La escuela no sirve para nada y la maestra es una inútil que no sabe dominarlos”, pero ellos no pueden hacerlos dejar de tomar cerveza y menos hacerlos volver antes de las 12 de la noche cuando salen. Y si encima se les asigna tarea para que trabajen en casa, molesta porque deben ayudarlos cuando deberían “trabajar en la escuela”.

Entonces empieza la migración (de aquellos que pueden) a escuelas privadas, se vuelca dinero en subvenciones, se las aumenta o en el mejor de los casos se les otorga el 100 %, más queso; para las estadísticas aumenta el presupuesto educativo, pero para las escuelas públicas empieza la decadencia. Debe competir contra el desprestigio y la desigualdad de condiciones, menos queso.

Cómo la nación estaba en crisis, pasó a las provincias las escuelas nacionales, para la provincia, más queso, porque recibirían fondos de coparticipación, pero resultó ser otro agujero, ya que no se pasaron los aportes jubilatorios de esos agentes a nación y las provincias deben hacerse cargo de docentes con edad de jubilarse pero que apenas tienen 10 años de aportes en las mismas provocando un caos en la caja de provincia. Entonces como no pueden jubilarse se los saca de las aulas y se pone un suplente, más gasto inútil y más agujeros.

Esto es sólo una parte de la problemática educativa, pero nos da una muestra de que en nuestro bendito país, nadie se preocupó por tapar agujeros, simplemente se sumaron y agravaron. Entonces esta crisis educativa nos demuestra que también podemos llegar a tener problemas con la matemática ya que para nuestros Ministros queda demostrado que la SUMA, TAMBIÉN RESTA, o sea CUANTO MÁS QUESO MENOS QUESO.