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Discurso pronunciado por el Sr. Director General de la UNESCO,
Dr. Federico Mayor Zaragoza,
en el acto de apertura de la Asamblea Nacional

 

Señor Presidente, Señoras, Señores,

"La libertad no es un estado, sino un proceso. Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe...; sólo la cultura da libertad... No proclaméis la libertad de volar, sino de dar alas; no la de pensar, sino dar pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura; sólo la imposición de la cultura le hará dueño de sí mismo, que es en lo que la democracia estriba... Dueño de sí mismo, que es en lo que la democracia estriba!" Don Miguel de Unamuno, en ese discurso pronunciado en el Ateneo de Valencia, el 24 de abril de 1902, establece nítidamente la relación proporcional que existe entre nivel cultural y libertad, capacidad de actuar por uno mismo -"la mismedad", a la que hará referencia años más tarde Xavier Zubirí-, elegir entre diversas opciones sin inducción alguna, de acuerdo con los propios criterios. La educación aparece como un proceso permanente de liberación, de adquisición de soberanía personal, de posibilidades efectivas de participación relevante, es decir, como requisito de ciudadanía de un sistema democrático estable. "Participo, luego existo", constituye la piedra angular del edificio genuinamente democrático. La libertad es indivisible. También los derechos humanos.

No sólo se trata de referencias a escala personal. También a escala nacional, como ya vio claramente Bolívar, la emancipación es una empresa educacional y no sólo bélica y política. Pero ¡Ay de la soberanía nacional que no se halle cimentada en la soberanía personal! Pronto se desmorona.

La ignorancia es la raíz de todo mal, de toda sumisión, de toda servidumbre. Arcilla fácilmente moldeable desde lejanas instancias de dominio. En las últimas décadas, a través de los omnipresentes sistemas de comunicación audio-visual, la diversidad biológica y sociocultural, imprescindible para toda evolución y todo cambio, corre un riesgo creciente de uniformación, de alineación. No debemos ser espectadores pasivos sino autores, dueños de nuestra propia reflexión, creadores autónomos, sin arrastres ni docilidades que sólo la incultura procura. Paulatinamente, inexorablemente, el hombre se siente atrapado en su propia obra. Los instrumentos del progreso no sirven para su expansión sino para su sometimiento. Sólo la formación personal es garantía de divergencia, de diferencia, de pluralidad, de heterogeneidad. Inmersos en información todo el proceso educativo consiste, de forma progresiva, en facilitar su transformación en conocimiento personal. He aquí el papel actual de los profesores. He aquí, también, la individualización progresiva se caracteriza al sistema educativo.

La educación viene expresada por el conjunto de medios y condiciones que favorece la manifestación sin cortapisas del potencial creativo que distingue a la condición humana. En virtud del Artículo 26, apartado 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, "Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos". Este es un derecho indiscutible que no debe empero desvirtuarse sobrepasando su ámbito e invadiendo otros dominios. Un sistema de libertades públicas es incompatible con una selección sesgada de los contenidos, con la existencia de criterios que favorezcan en los educandos una u otra actitud o forma de pensar. Por ello, hasta que la "mismedad" pueda ejercerse en plenitud, hay que ser escrupulosamente objetivos. Los sectarios son los grandes enemigos de la libertad. También lo son los que, prematuramente, evitan los contrastes, la contestación, la controversia. Se oprime igual, a la larga, amordazando que haciendo concesiones demagógicas y confunde paz con silencio. Sólo la cultura permite evadirse de esta trama de conformidades, de imitaciones, de mimetismos, de sentimientos de irrelevancia y de inferioridad, de dominio externo, de desafección a los criterios y principios de cada uno. Y sin embargo la existencia y defensa de esos criterios y principios propios se llama libertad.

De cuanto antecede se deduce que las cuestiones esenciales de la democracia no pueden hallarse sometidas a los vaivenes de la actualidad política; son necesarios pactos de Estado entre partidos que aseguren, sea cual sea el tinte ideológico de quienes ostentan el poder la continuidad de la estrategia educativa nacional, especialmente en contextos federales.

Hacerlos así es cumplir con u deber intergeneracional, un deber hacia la juventud. Es una obligación ética porque el hombre libre desde sí mismo y no de las concesiones del poder. He escrito con profunda convicción "Digamos a la juventud que todo debe rehacerse cada día, que todo debe conquistarse, reconquistarse, cimentarse cada día. Que por no tener, no tenemos certezas que ofrecerles. Pero sí coraje. Pero sí ejemplos de amor sin límites. El mundo vive sobre una urdimbre anónima de sacrificio y abnegación, a la que tan bellamente se ha referido Jorge Luis Borges: "Entre el alba y la noche hay un abismo de agonías, de luces, de cuidados...". Son tiempos de incertidumbre y riesgos pero de esperanzas múltiples. Así la juventud puede decir: "Desatada quiero estar, no desasida". Y es que son necesarios los puntos de referencias, los valores, porque el hombre menos-preciado, que pierde la estimación que su grandeza creadora le confiere, se aísla y se margina.

Todo ello, bien entendido, es un contexto cambiante, porque la vida es fluir incesante. Las mutaciones se producen siempre en posiciones lejanas al equilibrio y es en ellas en donde se dirime el futuro, nos equivocamos cuando creamos entornos conceptuales modulados, endulzados, protegidos, porque todo queda desvirtuado incluida la virtud, que es obviamente proporcional a las ocasiones que se tienen en perderlo. No. El cambio no comporta la pérdida de la diversidad. La evolución biológica lo demuestra. Por ello, a los países y personas celosos en exceso de su identidad, debemos decirles no os repleguéis, no os inhibáis. Al contrario, fomentad vuestra diversidad, mostradla, difundidla. esta diversidad, esta identidad tan preciosamente expresada por José Martí "Injértese en nuestra república ese mundo; pero el tronco ha de ser de nuestras repúblicas".

Señor Presidente:

Las condiciones en las cuales los países de América Latina enfrentan los desafíos de definir e implantar un proyecto educativo para el siglo XXI son notoriamente desfavorables. Pero un documento reciente, el "Compromiso de Acapulco para la Paz, el Desarrollo y la Democracia", que recientemente suscribieron Ud. y siete Jefes de Estado de los países de la región, demuestra la irreductible voluntad de superarlos. En él se sintetizan elocuentemente los costos sociales y políticos que provocan los desajustes del sistema económico internacional; cuyas secuelas en términos de pobreza y desempleo comprometen seriamente las posibilidades de un desarrollo autónomo que permita el equilibrio mundial y el fortalecimiento de la democracia.

El compromiso de Acapulco permite apreciar que los países de la región no han adoptado una actitud pasiva frente a la situación actual y que están dispuestos a fortalecer tanto los vínculos internos como los mecanismos de cooperación multilateral para hacer frente al imperativo histórico de construir un proyecto de desarrollo basado en las propias capacidades, en la voluntad de impulsar la integración regional, la identidad cultural y la presencia efectiva de países de la región en las relaciones internacionales.

Permitidme leer un párrafo de la carta en que acusaba recibo del "Compromiso de Acapulco": "En las situaciones de crisis pueden hallarse soluciones imaginativas, capaces de vencer muchos obstáculos. En este sentido, estimo que la inclusión, en las fórmulas que puedan alcanzarse para resolver de una manera favorable y digna el problema de la deuda, de un porcentaje del principal y de los intereses (5% aproximadamente), parcialmente en divisa local, para emplearse en los grandes capítulos del desarrollo endógeno -educación, sanidad y justicia-, favorecería en gran medida el cumplimiento de la Declaración de Acapulco. Dentro del ámbito de competencia de esta Organización, la formación y actualización de profesores y la dotación de centros de enseñanza y formación técnica ocuparían un lugar relevante".

Las obligaciones asumidas deben satisfacerse, pero no se puede amenazar un sistema democrático con urgencias económicas que no pueden atenderse y para las que hay que hallar los cauces novedosos apropiados. Todos tenemos que darnos cuenta de que el desarrollo es ya también indivisible: no habrá más desarrollo de los países desarrollados si no hay desarrollo de los países subdesarrollados. Los países "metrópoli" deben ahora tener conciencia de haber contraído responsabilidades históricas que no pueden declinar.

Solos no podemos. Unidos sí. Todos los pueblos, especialmente los más vecinos, deben concentrarse y andar de la mano, sin protagonismos, con sus desemejanzas físicas y culturales. Todos diversos pero todos unidos. Sólo así estaremos a la altura de los desafíos. Juntos: "Un hombre junto con otro, en saber y juerza crece", canta Martín Fierro, este fantástico porcentaje de José Hernández. No es el momento, en el pórtico del próximo milenio, de detenernos en detalles de un presente que en otros países ya es pasado. Es un momento de darnos cuenta que tenemos todos, los países de cualquier grado de desarrollo, retos comunes de unas magnitudes tan inmensas como dolorosas: hambre, enfermedades, ignorancia. Esta es un guerra que no cesa, una situación que debería avergonzarnos a todos.

Contribuir a remediarla es nuestra meta; tenerla presente es manera sabia de superar las diferencias domésticas. Abordar juntos los grandes objetivos de la humanidad es un amanecer que puede ser, si convertimos finalmente las espadas en arados, el más bello y prometedor que la humanidad ha vivido. Aquel en que la fuerza física, la mano de obra, se ha visto desplazada -con todos los desajustes transitorios que ello implica- por máquinas automáticas, por ordenadores, por microorganismos. La "mano de obra", los braceros, por la "mente de obra", por quienes realizan funciones creativas en las que son indesplazables. El tiempo libre aumenta, la necesidad de producción de bienes culturales se agiganta cada día y se hace patente la urgencia de redefinir conceptos tales como trabajo, productividad, desarrollo.

No hay otro desarrollo que el endógeno, que el que comporta la plena proyección del potencial personal. Nos apercibimos claramente de que el futuro de todo país depende de la calidad de sus recursos humanos. Y se hace radicalmente verdad, a escala de gobierno, la sentencia de Nietzche: "Llegará un día en que toda la política será política educativa".

Señoras y Señores:

Los conocimientos que se proporcionan deben ayudar a aprehender la realidad con la mayor exactitud posible. La pedagogía debe facilitar el proceso pero no puede desfigurarlo. Modernidad significa ser capaces de fortalecer la individualidad y la diversidad, y de reconocer y hacer frente a la complejidad. El resultado es la libertad irrestricta. La simplificación consciente de la complejidad sólo se justifica, a los efectos didácticos, cuando no se privilegia ángulo de observación alguno. Pero si al definir nuevas estrategias educativas, deseamos destacar ciertas facetas que hasta ahora no han recibido toda la atención requerida, hagámoslo partiendo del alumno y no del profesor, porque la eficacia de todo proceso se mide por la calidad del producto obtenido. Y es en términos de aprendizaje que debemos interpretar todo un sistema que precisa hoy, con apremio, un revisión profunda.

Pedagogía, pues, que tenga la valentía y el rigor de afrontar a realidad, pero que sea también capaz de sobrevolarla y contemplarla en un conjunto. Que llegue a conocerla con tal intimidad, que pueda configurarla. Una pedagogía que facilite conocimientos, pero que fortalezca la capacidad creadora y la imaginación. No me cansaré de repetir esta frase de Einstein que considero pauta esencial: "En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento". Los círculos viciosos, los nudos gordianos que se oponen a toda transformación, sólo pueden superarse mediante la fuerza indomable del espíritu. Mediante nuevas fórmulas, nuevos diseños, que jalonan los caminos del progreso.

Los intelectuales, los científicos, debemos elevar nuestra voz para denunciar ante los decisores que se está produciendo un daño ecológico que puede llegar a ser irreversible, afectando los derechos de generaciones venideras. es necesario que los gobiernos hallen nuevas soluciones: el posibilismo es el gran enemigo del cambio.

Señoras y Señores:

Permítanme dedicar ahora una mención especial a los docentes, sin los cuales ningún proyecto transformador puede arribar a resultados satisfactorios. Los maestros y profesores constituyen un sector donde la sociedad moderna pone de manifiesto una de sus más visibles contradicciones: si bien se reconoce la enorme responsabilidad que tiene su tarea para el destino futuro de la humanidad, sus condiciones de trabajo y su carácter profesional dejan mucho que desear. Resolver esta contradicción será, sin duda, uno de los más serios y difíciles desafíos del porvenir.

A los profesores corresponde proporcionar la especificidad y anticipación que constituyen los grandes ejes de todo el discurso educativo. Los que pueden estimular el proceso desde la utopía ponderada, pero imprescindible. Desde la comprensión de que entre lo imposible hoy y lo `posible mañana solo median, con gran frecuencia, dosis considerables de clarividencia, de tenacidad y de convicción. Es todo esto, que es mucho más que información, y más que conocimientos lo que el educador ayuda a forjar a cada discípulo. es cierto que la tecnología imprime ritmos a los que debemos adaptarnos. Pero conservando el dominio que toda actividad intelectual exige. Son múltiples los intereses extra-académicos, las presiones ejercidas por considerables beneficios económicos en juego, a los que los sistemas de enseñanza deben hacer frente para que la técnica se halle realmente al servicio del educando, de la eficacia en la asimilación de la información y en su conversión en conocimiento. No me opongo a la metodología del aprendizaje pero insisto, por propia experiencia, en que primero es de tal magnitud que requiere por parte del profesor una actualización periódica. el sistema educativo que no prevea en la actualidad la puesta al día de los educadores, deviene un sistema ineficaz, con unos protagonistas tan esforzados como anacrónicos.

La escuela, en síntesis, ha perdido -y lo perderá más en el futuro- su carácter de recinto cerrado, para convertirse en un lugar de intercambios y contactos fluidos, de reciclajes y alternancias, que acompañarán toda la vida de las personas, dando sentido cabal al concepto de educación permanente.

Anticipada, actualizada... y permanente. Por las razones apuntadas, las destrezas y habilidades adquiridas, deben perfeccionarse. Deben ponerse al día nuestras cualificaciones profesionales. Siempre ha sido así, pero aparece hoy de forma más patente, debido al grado de aceleración, que somos aprendices siempre. la vida -perdonad a un biólogo que insista en ello- es fluir incesante y, en consecuencia, el cambio debe serlo también. La evolución constante es la única forma socialmente favorable y positiva de evitar la revolución. Nunca violencia. Nunca. Pero sí tensión. Lo que caracteriza la vida es tensión, es intercambio, es agitación. Las aguas estancadas son insalubres. No se deben reclamar estabilidades y seguridades que se oponen a la evolución de un sistema que, por su propia naturaleza, es de tensión permanente, de creatividad. Es un debate que transcurre en el filo que separa las certezas de lo ignoto, lo conocido de lo inexplorado.

"La enseñanza transforma a los hombres y, en virtud de esa transformación, produce naturaleza -"fisio-poiei"-. La educación es, pues fisio-poética. No cabe mejor programa ni más bello modo de formularlo. "Contra el sentir común de la Grecia arcaica, ha escrito Laín Entralgo, se afirma que la excelencia del hombre no es, en definitiva, cosa natural, modo de ser heredado y atribuible a la primera naturaleza del excelente -como dirán luego los escolásticos- sino cosa educacional y en modo atribuible también y a veces en mayor medida, a los hábitos que la educación puede crear en cada individuo. Llega a ser lo que eres, y por lo tanto, lo que puedes ser, había dicho Píndaro. Tal es la meta que Demócrito pregona a la recta concurrencia del esfuerzo del educando y la eficacia del educador".

Señor Presidente, Señoras, Señores:

Deseo expresa mi satisfacción y mi profundo agradecimiento al Excmo. Sr. Presidente de la República, Dr. Raúl Alfonsín y al Excmo. Sr. Ministro de Educación y Justicia, Dr. Jorge Sábato, por brindarme la oportunidad de compartir con todos ustedes este momento de enorme trascendencia para el futuro de la educación argentina y latinoamericana.

La magnitud de desafío que ustedes se han planteado revela la voluntad fundacional que inspira a la sociedad argentina en estos momentos. Tal como Ud. mismo lo definiera, señor Presidente, al inaugurar en abril de 1986 este proceso participativo donde toda sociedad ha sido convocada para discutir el problema de la educación, "el Congreso Pedagógico está llamado a plasmar una idea de Nación con un proyecto educativo para el siglo XXI".

Existe, no podemos negarlo, un generalizado sentimiento de insatisfacción con respecto a las formas a través de las cuales los sistemas educativos responden a las demandas del mundo moderno.

Pero, al mismo tiempo, también existe la certeza de que los recursos más valiosos y apreciados en el mundo serán la inteligencia, los conocimientos y la firme convicción acerca del valor de nuestros campos de acción, forman la base sobre la cual fermentarán las innovaciones y las propuestas creadoras que orientarán la acción educativa futura.

En el plano específico de la educación, esta voluntad y compromiso regional se renuevan permanentemente a través de múltiples expresiones de cooperación. La UNESCO se siente profunda y sistemáticamente involucrada en las mismas. El Proyecto Principal de Educación para América latina y el caribe constituye, hoy en día, el ámbito natural donde se generan múltiples iniciativas de cooperación destinadas al logro de sus tres objetivos fundamentales: la eliminación del analfabetismo, la universalización de la escolaridad básica y el mejoramiento de la calidad de enseñanza.

Valoramos en toda su magnitud la contribución que la República Argentina brinda al Proyecto principal y al conjunto de las tareas de UNESCO en la región y, estoy seguro de que el futuro será fértil en nuevas y renovadas expresiones de esta cooperación.

La tradición histórica argentina abre sobradas esperanzas sobre las perspectivas futuras. Los más preciado de vuestro legado histórico -donde el nombre de Domingo Faustino Sarmiento destaca por la profunda huella que dejara en el pensamiento y en la acción educativa de los países de América Latina- consiste precisamente en la visión del futuro que dicho legado contienen. Hoy estados enfrentados a similares responsabilidades fundacionales que las vigentes a fines del siglo pasado, cuando el primer Congreso pedagógico llevado a cabo en Argentina diera las bases de su actual sistema educativo. No me cabe duda de que, frente a este reto, Uds. sabrán responder con la misma lucidez que en el pasado a las demandas de una sociedad mejor. Para ello, no os dejéis amilanar por los burócratas ni por los tecnócratas. Ni por los intereses de partido: tenéis en vuestras manos, a plazo medio, el futuro de la gran Nación Argentina. ¡Pensad cada día que sólo la educación es la base indestructible de la libertad y la democracia!.

Es importante reconocer que ya existe un largo camino recorrido en la búsqueda de alternativas para la transformación educativa. Quiero recordar, en este sentido, las importantes conclusiones alcanzadas por los Ministros de Educación de América Latina y el caribe en su reciente Conferencia de Bogotá. en esa ocasión se ratificó, en primer lugar, la prioridad de las políticas orientadas a garantizar una educación básica de lata calidad a toda la población. La democracia, la justicia, la paz y el desarrollo no pueden coexistir con sectores sociales excluidos del acceso al dominio de los códigos culturales de la sociedad moderna. La universalización de la escolaridad básica y la alfabetización, entendida como un acceso integral al dominio de todos los lenguajes que permiten conocer y participar en la sociedad, se han convertido en las metas unánimes de las políticas educativas democráticas.

Pero la ampliación de la cobertura escolar perdería gran parte de su sentido si no permitiera un real acceso a los conocimientos más significativos. El mejoramiento continuo de la calidad de la educación constituye, por todo ello, una meta destinada a permitir la renovación permanentemente, que coloque a la acción educativa a tono con el ritmo acelerado de producción de conocimientos que caracteriza el mundo contemporáneo.

Sr. Presidente, Señoras y Señores:

No existen genes del amor y de la ternura, como no existen de la agresión. Lo importante no es lo que se nace sino lo que se hace. Esta es la misión suprema de todo el país en relación a sus ciudadanos. esta es, a escala global, la acción que la comunidad de naciones ha confiado a la UNESCO. Esta UNESCO que es mucho más, se lo aseguro, que un conjunto de oficinas y despachos. Es la Institución vigía, es la plataforma de diálogo y de comprensión que debe orientar a todos los que se esfuerzan en promover la paz en el espíritu de toda mujer y todo hombre, y a fortalecer unas relaciones pacíficas entre la condición humana y su entorno ecológico. la UNESCO no es una agencia de servicios técnicos. la UNESCO es una Organización del sistema de Naciones Unidas que tiene encomendada la tarea suprema de contribuir a la paz a través de la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación. La UNESCO tiene un mensaje de solidaridad que difundir, un mensaje de unión y libertad. Tenemos que avivar a escala planetaria la fuerza del espíritu. Tenemos que iluminar juntos los caminos del mañana.